Sábado 06 de junio de 2026
Opinión

Apuntes del Cronista: Del carro chocado a la moto chocada (Por Dr. Reyber Parra Contreras)

Ya se cumplieron 25 años de la ausencia de aquel monumento, pero lo que no desaparece son los siniestros viales. A diferencia del pasado, cuando las calles eran compartidas solo por peatones y automóviles, ahora se suman masivamente los motorizados. La crisis económica de la última década, las deficiencias del transporte público y el costo de la gasolina empujaron al venezolano a resolver su necesidad de movilización mediante el uso de motocicletas.

Apuntes del Cronista: Del carro chocado a la moto chocada (Por Dr. Reyber Parra Contreras)
Dr. Reyber Parra Contreras. Foto: Cortesía
Facebook Twitter Whatsapp Telegram

La introducción de la tecnología automotor en Venezuela, durante las primeras décadas del siglo XX, trajo grandes beneficios tanto a la población urbana como a la rural gracias a su impacto positivo en el transporte y las comunicaciones. En los años 30 y 40, el desarrollo de la industria petrolera y el fortalecimiento económico del Estado posibilitaron la conformación progresiva de una vasta red de carreteras y la transformación vial de las ciudades, respondiendo así a la creciente demanda de vehículos. Sin embargo, desde esta etapa inicial, fue evidente que el manejo de automóviles constituía un riesgo latente para usuarios y transeúntes.

Durante la primera mitad del siglo pasado, algunas organizaciones de la sociedad civil, en conjunto con el Estado, implementaron estrategias pedagógicas destinadas a concienciar a los conductores sobre la prudencia, la responsabilidad al volante y el compromiso de respetar las leyes de tránsito. Una de estas iniciativas consistió en la edificación de monumentos alegóricos en varias ciudades del país. En ellos se exhibía un carro chocado —casi en forma de acordeón— sobre un pedestal. El mensaje era explícito: allí se observaba el resultado de la imprudencia vial.

En Maracaibo se erigió el Monumento al Carro Chocado en la Circunvalación 2, en el límite con San Francisco y cerca del kilómetro 4. Desde los años sesenta hasta finales del siglo XX, aquel amasijo de hierro fue un punto de referencia clave en el imaginario maracaibero. Hoy, en su lugar, se aprecia una escultura de hierro del artista Víctor Valera, la cual sigue erguida, resistiéndose al óxido y al olvido, como si quisiera imitar a la chatarra que le precedió.

Ya se cumplieron 25 años de la ausencia de aquel monumento, pero lo que no desaparece son los siniestros viales. A diferencia del pasado, cuando las calles eran compartidas solo por peatones y automóviles, ahora se suman masivamente los motorizados. La crisis económica de la última década, las deficiencias del transporte público y el costo de la gasolina empujaron al venezolano a resolver su necesidad de movilización mediante el uso de motocicletas.

El uso masivo, descontrolado y muchas veces irresponsable de este medio de transporte ha desatado una nueva epidemia, comparable en sus consecuencias con la crisis del COVID-19. En la actualidad, miles de personas se cuentan entre las víctimas de colisiones en moto. Según el Observatorio de Seguridad Vial, durante abril de 2026 ocurrieron en Venezuela 132 muertes y 411 heridos en accidentes de tránsito; los usuarios de motos representaron el 55 % de las víctimas fatales. Estas cifras coinciden con los datos del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, el cual indica que el 60 % de los siniestros en el país involucra a motociclistas. De hecho, el mismo Observatorio reportó que en 2025 hubo 1546 decesos en las vías nacionales, de los cuales el 60 % se desplazaba en dos ruedas.

En el ámbito local, la Dirección de Seguridad Ciudadana del Municipio Maracaibo estima que ocurren entre 7 y 11 accidentes diarios, la mayoría con lesiones graves para los motorizados. Según Régulo Pachano, director de la División de Estudios para Graduados de la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia (LUZ), la red hospitalaria de la región se encuentra colapsada por esta causa: estos pacientes absorben cerca del 90 % de las camas en los centros de salud, además de saturar los servicios de Medicina Interna y Traumatología.

El problema es complejo y su solución va más allá de la aplicación de multas. En Maracaibo, el transporte público es precario e insuficiente, lo que obliga a muchos a subirse a una moto. El otro factor crítico es la educación vial, un área donde las carencias son alarmantes, especialmente en el respeto a las señales y en el uso del sentido común, del cual depende la vida de conductores, acompañantes y peatones.

No hace falta construir un monumento a la moto chocada para reducir las alarmantes estadísticas de nuestras avenidas. Lo que se requiere es el compromiso de todos para que Maracaibo cuente con un sistema de transporte urbano moderno, de la mano con ciudadanos educados que conduzcan sus vehículos de manera responsable.

Lee también: Día del Cronista en Venezuela (por el Dr. Reyber Parra Contreras) 

*Cronista de Maracaibo. Profesor de historia de Venezuela en la Universidad del Zulia. E-mail: [email protected] Instagram: @cronistademaracaibo X: @CronMaracaibo TikTok: @cronistademaracaibo

Noticias Relacionadas

Developed by Agencia Rubik