Íngrimo, enfermo y desposeído, desde su casa en el sector El Vivero de la urbanización Urdaneta, Ángel Ramón Molero Sánchez, de 63 años de edad, grita de desesperación todos los días por el incesante dolor que le causan las úlceras que tiene en sus dos piernas, condición que ha mermado su calidad de vida y que no le permite salir a la calle a buscar ayuda. Las únicas personas que le brindan apoyo son sus vecinos, quienes están pendientes de darle agua y comida para que no muera de hambre.
Ángel Ramón tiene más de seis meses padeciendo severos problemas de salud y su situación es bastante delicada, pues necesita ser hospitalizado de urgencia para el debido tratamiento de las heridas que presenta en sus miembros inferiores. Además de esto, también tiene una afectación prostática que lo ha desmejorado considerablemente y un cuadro de hipertensión arterial que padece desde hace varios años. Desde su habitación, con un pequeño y viejo ventilador y un radio viejo, Ángel Ramón clama ayuda.
En sus mejores años de vida Ángel Ramón Molero Sánchez se especializó como entrenador personal y nutricionista en Maracaibo, ciudad en donde ha vivido desde que nació. En su casa, tiene docenas de diplomas, certificados y reconocimientos de diferentes organizaciones e instituciones deportivas, tanto públicas como privadas, que le fueron otorgados a través del tiempo por su dedicación al ámbito deportivo de la región como preparador físico.
En la década del 90, logró viajar a Utah en los Estados Unidos donde participó en un taller sobre fisiculturismo y desarrollo físico, recibiendo un certificado que lo calificaba como experto en la materia. Nunca se casó ni tuvo hijos y sus hermanos casi todos residen en el exterior. Hasta hace pocos meses Ángel Ramón estuvo viviendo junto a uno de sus tíos que le brindaba atención y cuido pero debido a que se trata de una persona de la tercera edad, decidió mudarse.
Ángel Ramón está solo y necesita que alguna institución gubernamental le preste apoyo para mejorar su calidad de vida. Solo recibe colaboraciones de sus vecinos más cercanos, quienes ante los gritos de dolor que emite desde su habitación, llegan para socorrerlo con agua, comida y, a veces, medicinas. Aquellas organizaciones públicas o privadas que quieran ayudar a este hombre, pueden comunicarse con su vecina, la señora Ericca Royce al teléfono 0424-6167754.




















Noticia al Día / José Gregorio Flores
Fotos: José Gregorio Flores