Maternidad Castillo Plaza: Donde hay que parir todo ¡hasta la suerte!

Maternidad Castillo Plaza: Donde hay que parir todo ¡hasta la suerte!

Foto: Leonel Sandrea

Frente a una plaza desolada. Malos olores y una concurrida sala de espera se hacen notar a simple vista en la maternidad del Castillo Plaza.

El momento feliz y memorable que viven las mujeres al dar a luz está bastante alejado de la realidad que se vive en este centro de salud. Las horas de dolor y la espera para escuchar el llanto de un hijo por primera vez apenas llega al mundo, forman parte de uno de los acontecimientos más importante en la vida de cualquier mujer que se convierte en madre. Pero este proceso no es tan fácil en el Castillo Plaza. Las embarazadas tienen que esperar un largo tiempo para que las ingresen a pabellón, así presenten una emergencia. El modus operandi funciona según las más altas prioridades del hospital.

Se podría decir que es un asunto de «suerte», unas madres pueden salir ilesas de este proceso, como hay otras que no tanto.

«Dí a luz el 28 de enero, y es el día que aún sigo aquí, hoy 31 de enero, esperando que me atiendan porque no me curaron bien y mi herida esta supurando, siento dolor, y vengo a qué me den una respuesta, si no me tocará buscar otro opción, está situación es inconcebible, estoy aquí por necesidad», comentó Charlott Silva, de 22 años de edad, quien vivió una noche desesperante. Tuvo que esperar en los pasillos para que la ingresarán y le pudieran realizar la cesárea y, aún así, luego de toda está experiencia, llega a su casa y se encuentra con que sigue botando líquido por su herida aunado al constante dolor.

Este y muchos otros son los momentos vividos dentro de las instalaciones de la maternidad y las quejas de las futuras madres no se hacen esperar a diario.

Parir con agua o sin agua

Las mujeres embarazadas deben contar con la suerte para que el día de parto coincida cuando el hospital tenga agua, de lo contrario, comienza la odisea. Al momento del ingreso, los familiares tienen que estar en el «corre corre» para buscar, si es cesárea: 5 litros de agua, y parto natural: 3 litros de agua. Si falta del vital líquido y sin insumos como gasas, guantes y medicamentos, no se realiza, de ninguna manera, la operación.

Se vive el día a día en un país donde la salud pública está sumamente deteriorada. Años pasan y pasan y sigue en lo mismo: infraestructuras en malas condiciones, escasa salubridad, sumándole a esto los miles de profesionales en la materia que se han ido del país huyendo de la crisis.

Aún así, el hospital sigue en funcionamiento, a pesar de las circunstancias en las que se encuentra, y está operando con los recursos que aún le quedan. Cabe destacar que hay un gran flujo de médicos jóvenes dando la talla por lo nuestro, siendo ellos los protagonistas de un nuevo ciclo, pero lamentablemente mientras no existan los recursos necesarios y no haya un constante mantenimiento, hasta la más mínima cosa se perderá.

Paciente Charlott Silva, de 22 años

 

Beliza Rada/Pasante

Fotos: Leonel Sandrea

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