La mujer muerta en la escalera

La mujer muerta en la escalera

Ese sábado amaneció con una mujer muerta en  la escalera. Quedó con la cabeza recostada a la pared tendida sobre los escalones como si estuviera borracha. Estaba fría y muerta. Le faltaba la tenis en uno de los pies. No había sangre. Una contorsión del cuerpo, en el rostro marcado el dolor, el sofoco.

 

Génesis Carolina Finol Ortiz la chica de Valle Frío murió estrangulada. El cuerpo que hallaron era lo que quedaba de una vida en ruinas. Las drogas le transformaron. En esas mismas escaleras dejó a jirones los encantos de la juventud. En las fotografías que mostraron los vecinos a la reportera de sucesos, Greily Núñez, una muchacha encantadora sonríe. El vestido deja al descubierto los hombros, se sostiene de sus pechos erguidos. Es una piel limpia de una mujer en los mejores años de su vida.

Lo que pudo ser belleza por la juventud, encantos de una flor que abre a la dicha se fue borrando. Tuvo un hijo hace tres años a quien dejó a la suerte de los vecinos.

Para colmo de males la calle le trajo a Elvis Arturo González Rincón un hombre de 47 años vicioso e irresponsable. Con él sucumbió. Llegó al subsuelo. Eran fantasmas arrastrando el andar peregrino. Apropiándose de lo “mal puesto” para venderlo y comprar “piedra”. Pidiendo sin un mínimo de vergüenza porque habían olvidado quiénes era sus vecinos.

En medio de tantas desgracias se embarazó.

Esa madrugada discutieron en la escalera por celos. Génesis Carolina era capaz de rescatar una sonrisa con sus dientes estropeados. Otros vagabundos, drogos de los callejones la pretendían. Elvis Arturo que no tenía nada temía perderla. Enloqueció de nada mas pensarse en los vericuetos de Valle Frío  solo, pasar porque “Toñito” con la mano libre, sin el caminar alocado de Génesis, sin su voz, sus estallidos de risa, sabiendo que podría estar bajo la espesa noche con otro, entonces, apretó el cuello de la frágil Genésis hasta dejarla sin aliento.

Ese sábado amaneció con una mujer muerta en las escaleras. Una vida derrumbada como tantas.

JC