Basureros a cielo abierto son el jardín de juegos de algunos niños zulianos

En la C-3 sobre el basural, «parte el alma» tanta pobreza

Basureros a cielo abierto son el sustento de muchas familias en Maracaibo Foto: Leonel Sandrea

El basuro de la C3 es el patio de juego y la oficina de La familia González, una jornada laboral completa para buscar el sustento de su hogar.

El toque de realidad le llega cada mañana a la familia González, como decidimos llamarles para guardar sus identidades, pues el señor «Robinson» camina todos los días, acompañado de su hijastra y su sobrino, con carretilla en mano, desde el barrio Cassiano Lossada tercera etapa, hasta un terreno baldío en la Circunvalación 3, para buscar el sustento de su casa.

La infestación de moscas y la putrefacción del ambiente no los detiene a la hora de hurgar entre los desperdicios en busca de aluminio, cobre o plástico, sin importar de dónde lo saquen, lo necesitan para comer.

Un día productivo les puede proporcionar una o dos comidas al día. El abrazador sol chocando directamente sobre sus espaldas no es impedimento cuando se tiene el estómago vacío.

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Los niños más curiosos revisan todo lo que consiguen a su paso, aunque ambos apenas sobrepasan los 10 años de edad, ya son casi expertos recolectores de basura. El más pequeño asiste al colegio, así lo comentó Robinson, pero en sus tiempos libres el infante también se une a la labor, pues se tiene que aportar para comer, fueron las declaraciones del niño cuando NAD se acercó.

Los niños acompañan a sus familiares y se crían entre los basureros Foto: Any Vargas

Una jornada completa de trabajo, son las horas que pasan los González en el inmundo vertedero a cielo abierto en el que se ha convertido un terreno en la C-3. Llegan a las 7:00 am y se marchan a las 2:00 pm, pero no el hora de descanso, el camino se alarga cada vez más, pues su brújula se direcciona hacia Barrio Bolívar o sus adyacencias,  lugar dónde vender lo recogido.

Los González necesitan recolectar varios kilos de plástico para poder comer. Un vecino del sector dónde se ubican las chatarreras, informó a NAD que es impresionante la cantidad de niños y familias completas que pasan por el sector cargados de botellas y cables enredados. De 10 mil a 15 mil bolívares es lo que consiguen por cada kilo de chatarra.

Robinson comentó que a veces la alcaldía quema la basura del terreno para controlar la cantidad, pero que eso los deja sin mucho para buscar, cuando les toca días así, la familia explicó que se quedan esperando que algún carretillero, burrero o carro particular pase a botar basura y ellos los ayudan a descargarla, a veces les pagan su servicios de descarga con comida, aveces un kilo de arroz o yuca.

Cuando van los carniceros a botar desperdicios también aprovechan y consiguen unos kilos de pellejos o huesos que les salvan el día. Robinson alegó que el pasado sábado corrieron con suerte, porque uno de los carniceros que conoce la situación de todos los que conviven en el vertedero, decidió regalarles un kilo de carne a cada uno.

Basureros, el punto medio de las familias recolectoras de desechos Foto: Leonel Sandrea

Todos los días la familia González se bandea caminando largas distancias, y entre escombros y despojos se les va la infancia, el sueño y la vida.

 

Any Vargas

Fotos: Leonel Sandrea

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