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Noticia al Dia

El presupuesto familiar está atrapado en la canasta alimentaria: Todo lo que se gana va para la comida

La cesta básica deja vacío el bolsillo del consumidor dicen los compradores en los mercados populares y supermercado, y esta expresión refleja una realidad económica compleja donde el costo de los alimentos y servicios esenciales supera la capacidad de compra de los salarios. El presupuesto familiar está atrapado en la canasta alimentaria.

Cuando la inflación o la devaluación elevan los precios de los productos de primera necesidad, el poder adquisitivo se reduce drásticamente. Los precios de la comida suelen subir a un ritmo más rápido que los salarios básicos y el dinero pierde valor, por lo que se necesitan más ingresos para comprar la misma cantidad de bienes.

Al gastar la mayor parte del ingreso en comida, los consumidores deben recortar en salud, educación, vestimenta y recreación y sustituye alimentos nutritivos (como proteínas) por carbohidratos más económicos.

Las familias recurren a préstamos o tarjetas para cubrir la alimentación diaria. múltiples fuentes de ingresos para intentar cerrar la brecha. Hoy consultamos algunos compradores en los mercados y supermercados.

Ana Villalba, ama de casa de Valle Claro: "Apenas podemos comprar la comida semanal", Víctor Muñoz: "No todo el tiempo podemos comprar carne y pollo por el precio", Simanca Rubia: el mercado mayor de la casa se hace cada mes", Juan Perdomo: Un día a la semana carne", Ramona Antúnez: "Lo que llega al bolsillo, se va en comida".

El 60 % de ingreso mensual para la comida

La Asociación Nacional de Supermercados y Autoservicios (ANSA) confirmó y reseñó en su más reciente informe que el ciudadano venezolano destina en promedio el 60 % de sus ingresos mensuales exclusivamente a la adquisición de alimentos.

El presidente de ANSA, Ítalo Atencio, señala que la canasta alimentaria es la prioridad absoluta y deja un margen sumamente estrecho para otros gastos básicos como salud, servicios públicos, educación o recreación.

El informe de ANSA revela un dato crítico sobre el comportamiento dentro de los establecimientos: los clientes pasan un promedio de 55 minutos en las tiendas, pero el 80% de ese tiempo lo dedican exclusivamente a recorrer pasillos, evaluar marcas y comparar precios. Solo el 20% restante se emplea en el proceso de pago en caja.

La Asociación reportó que el índice de abastecimiento nacional se mantiene en un 98%, impulsado de forma contundente por la industria local. Alrededor del 90% de los productos exhibidos son de producción nacional, ganándole terreno a los artículos importados o “puerta a puerta” que dominaron años anteriores. La escasez ya no es el problema central en los anaqueles.

Esta abundancia de opciones, sumada a la proliferación de nuevas cadenas y marcas, ha desatado una fuerte competencia en ofertas y promociones. Sin embargo, aunque el consumidor tiene más de dónde escoger y evaluar la experiencia de servicio, el margen para otros gastos esenciales (como salud, servicios públicos o educación) o para la recreación sigue siendo sumamente estrecho.

Establecer los precios

Con la mirada fija en el último trimestre, el sector de supermercados enfoca sus esfuerzos en mantener la estabilidad de los precios para garantizar el abastecimiento de los productos tradicionales de la temporada decembrina.

Para ANSA el reto del sector comercial y de la industria es captar un porcentaje del presupuesto de los ciudadanos en un entorno donde, después de comer, a las familias venezolanas les queda muy poco espacio para maniobrar.

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