Hay dos palabras en el castellano: aurora y alborada preciosas por sus letras, por su sonido y por las imágenes que representan; tenemos en Maracaibo una calle Aurora y un viejo hotel en Obispo Laso.
El nombre de este modesto hospedaje es L Aurora. La internet no ofrece mayores detalles de su historia asociada al puerto de Maracaibo y al malecón donde llegaban las piraguas y el comercio era vibrante.
A la ciudad venían viajres de Machiques, La Cañada de Urdaneta, Santa Cruz de Mara y La Guajira, necesitaban donde hospedarse unas horas o, pasar una noche, tambien era necesario hacer trámites legales en las notarías, prefecturas o jefaturas civiles. Las personas buscaban donde descansar un rato,asearse y cambiarse de ropa.
Ese ritmo sirvió para que Salvador, un pionero constructor de varias casas en calle Obispo Laso, tuviera la idea de construir el Hotel Aurora a precios muy competitivos porque las personas podían pagar desde dos horas en adelante.
La urgencia del amor
Con los años, llegó la modernidad, el automóvil, los buses expresos, hasta la internet abrevió los papeleos y la descentralización alivió el tiempo de espera, entonces, surgió una nueva necesidad; las urgencias del amor, los encuentros furtivos de amantes que vieron en el Aurora su mejor aleado.
Coversamos con El papa, un hombre anclado a la calle donde creció. Nos cuenta de Salvador quien es un señor mayor, delicado de salud quien dio en alquiler el hostal a un joven llamado Edgar quien se ha ganado el aprecio de todos.
JC













