La Biblioteca Pushkin de la capital rusa se convirtió en el escenario de un hito tecnológico y social al albergar la primera boda entre robots en la historia del país. Los androides, bautizados como Robert y Matilda, protagonizaron una ceremonia formal en la que intercambiaron votos de fidelidad y brazaletes matrimoniales especialmente diseñados para la ocasión.
El evento, que captó la atención de la comunidad científica y los medios locales, busca abrir el debate sobre el rol de las máquinas en la cotidianidad humana. Anna Bagdasaryan, subdirectora general de IT-Imperial Deputy, señaló que la iniciativa va más allá de lo anecdótico, ya que busca demostrar cómo la automatización del trabajo puede liberar a la sociedad de las tareas monótonas. Según la directiva, delegar estas responsabilidades en la tecnología permitirá que las personas dispongan de más tiempo libre para el arte, el desarrollo de la creatividad y la construcción de una vida más armónica.
