Una ola de solidaridad en redes sociales se generó en torno al caso de Miguel Gelves, quien denunció públicamente haber sido despedido por el propietario de una conocida cadena de pizzerías con sede principal en Maracay y sucursales en Caracas, tras argumentar motivos vinculados a su apariencia física y vestimenta laboral.
Gelves explicó a través de un video en plataformas digitales que la notificación le fue comunicada al finalizar su jornada de trabajo, tras apenas cuatro días de haber ingresado a la empresa. Según su testimonio, la gerencia justificó la medida por el uso de unos lentes deteriorados y la talla holgada de su pantalón, prenda que el joven no había podido sustituir por falta de recursos económicos a la espera de cobrar su primera quincena.
Apoyo del sector privado
Tras la viralización del caso y las múltiples muestras de respaldo expresadas por los usuarios, el joven confirmó que recibió atención gratuita por parte de la empresa Hatillo Visión.
Gelves manifestó su agradecimiento hacia el comercio y su propietario por la donación de sus nuevos anteojos correctivos, destacando la calidad del servicio y el acompañamiento durante la evaluación médica. La situación ha reavivado el debate en plataformas digitales sobre las condiciones laborales, los códigos de vestimenta y la empatía en las contrataciones dentro del sector comercial.
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