En un encuentro cargado de nostalgia y revelaciones, el maestro Israel Romero, cofundador de El Binomio de Oro de América, abrió su corazón para repasar los hitos que definieron la época dorada del vallenato.
Lejos de las luces del escenario, "El Pollo Irra" compartió reflexiones sobre las figuras que marcaron su carrera, destacando su compleja relación con Diomedes Díaz y el dolor insuperable tras la muerte de Rafael Orozco.
Durante la charla, Romero recordó con una mezcla de admiración y franqueza los años en que la música de acordeón se dividía entre el "Binomismo" y el "Diomedismo". Aunque el público a menudo percibía una rivalidad encarnizada, el maestro subrayó la profunda conexión artística que existía con "El Cacique de la Junta".
Reveló anécdotas sobre la competencia sana que los obligaba a innovar, admitiendo que la figura de Diomedes fue un catalizador necesario para que el género alcanzara niveles de popularidad nunca antes vistos. "Era un respeto mutuo detrás de cámaras que pocos conocían", dejó entrever el artista.
El punto de mayor sensibilidad en la conversación fue, sin duda, el recuerdo del asesinato de su compañero de fórmula, Rafael Orozco, en 1992. Con una voz que aún denota el peso de la ausencia, Romero describió aquel suceso no solo como el fin de una era musical, sino como la pérdida de un hermano de vida.
"Fue una conversación íntima que muestra no solo al artista, sino al ser humano detrás de la leyenda", indica el reporte de la Fundación Festival Vallenato, resaltando que el legado de Rafael sigue siendo el motor que impulsa la vigencia de la agrupación.
A pesar de los años y las tragedias, el maestro reafirma que la historia escrita junto a Orozco es un patrimonio "imborrable". Para Israel Romero, el acordeón y el canto siguen siendo la mejor forma de vida, manteniendo viva la llama de un Binomio que transformó el folklore colombiano en un fenómeno internacional.
Noticia al Día