Los secretos y maravillas del maní

Los secretos y maravillas del maní

maní

Maní

El maní, también conocido como cacahuate, caguete, cacahuete; su nombre es de origen taíno y con este predomina en varios países de habla hispana.

Es proveniente de la planta Arachis hipogaea de la familia fabáceas, originaria de la región tropical de Suramérica.

Es ampliamente utilizado en la confitería. Por lo general se consume tostado con algo de sal pero también puede presentarse en variedades dulces o incluso como parte de comidas.

El principal componente del maní son los lípidos específicamente del tipo ácidos grasos, estos constituyen entre 40 a 55 % de su composición.

Este a su vez es también conocido como un fruto seco, o legumbre, y crece mejor en suelos arenosos ricos en calcio. Por lo que la mayoría se cosecha en otoño, sacando la planta de la tierra cuidadosamente para no romper los maníes. Luego se dejan secar en el sol durante varios días.

Asimismo para saber si ya están listas las semillas para cosechar, va desde el proceso cuando las hojas de la planta tienen un color amarillento, momento donde debes tomar algunas vainas del suelo y asegurarte que en el interior se puedan observar algunas venas oscuras, lo cual indica que están maduros y listos para la cosecha.

Su cultivo se viene realizando desde épocas remotas, y aunque se considera un cultivo de clima cálido, también se cultiva en climas fríos y el truco es elegir una variedad de maduración precoz que solo tarda unos 100 días hasta la cosecha.

El maní o cacahuete es muy nutritivo, y contiene una fuente importante de ácidos grasos, omega 3 y omega 6, también contiene proteínas, vitamina A, vitamina B, calcio, fosforo y zinc. A su vez tiene un alto contenido calórico, que se puede calcular por cada 100 gramos de maní unas 544 calorías, como también un 25,23 g proteínas, 43g de grasas totales, 8,1 g de fibra, 670 MG de potasio, 430 Mg de fósforo y 7,91 MG de hidratos de carbono.

Cabe destacar los beneficios en su consumo tienen un gran aporte en la salud, ya que es rico en potasio y fósforo, que aseguran la recuperación de los músculos tras la práctica deportiva y el ritmo cardiaco se mantenga constante.

En crudo podemos aprovechar su aportación de vitaminas del grupo B sobre todo ácido fólico, muy recomendable para las mujeres embarazadas. También contiene vitamina E, que cuida las células de la membrana mucosa de la piel.

Y su aporte de zinc ayuda con los procesos de cicatrización, crecimiento del cabello y uñas, así como también tiene su alto valor antioxidante, que es encontrado en la cáscara el cual es llamado resveratrol, el cual contribuye como protector cardiovascular así como antienvejecimiento.

Este fruto seco, además de ser rico en sabor es utilizado de diferentes formas y agregado a la dieta cotidiana.

• Crudo, directo de la cáscara. Esta es la manera más común de consumirlo.

• En crema. Es la famosa mantequilla de maní o crema de cacahuate. Esta es, probablemente, la más conocida de sus formas y una de las más usadas en diferentes países; es ideal para sándwiches y bocadillos.

• Aceite. Esta presentación tiene muy buen sabor; una opción perfecta para cocinar o preparar ensaladas saludables.

Y de manera comercial, empresas lo procesan y venden de manera dulce, salado, en distintas presentaciones y preparaciones.

 

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Veruska Vásquez/Pasante

Noticia al Día