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“De esa llamada dependía una vida”: Kelly Fuenmayor, la doctora zuliana que operó con su equipo desde un avión

La activación del primer Código Ictus en el Zulia no solo representó un hito científico para la neurología vascular en Venezuela, sino también una historia de determinación humana que desafió la distancia y la altitud. La Dra. Kelly Fuenmayor, jefa de la Unidad de Ictus del Centro Médico Dr. José Muñoz, reveló los detalles inéditos de cómo lideró el procedimiento de emergencia a miles de pies de altura, justo cuando el primer paciente del servicio ingresaba en estado crítico a la clínica en Maracaibo.

El hecho ocurrió el pasado 7 de septiembre. La especialista ya se encontraba a bordo de una aeronave comercial cuando recibió la alerta de la emergencia. Lejos de postergar la atención o ceder ante las limitaciones de conectividad, la neuróloga decidió actuar de inmediato desde el aire.

“Cuando se presentó el primer caso, yo ya estaba montada en el avión. Para no perder la comunicación en ningún momento, tuve que pagar el servicio de Wi-Fi a bordo y mantener la videollamada activa con el equipo en tierra”, relató la Dra. Fuenmayor.

Dra. Kelly Fuenmayor / Imagen: Xiomara Solano

Durante el trayecto, la urgencia de la situación generó momentos de alta tensión a bordo. En medio de las instrucciones clínicas detalladas que transmitía en tiempo real a su equipo de neurointensivismo, el personal de cabina intervino para solicitar la suspensión de la comunicación por normativas del vuelo.

"Tuve que hablarle con firmeza y carácter a la azafata para pedirle silencio y explicarle la gravedad de la situación. Le dije que era médico, que estaba en medio de un procedimiento de urgencia guiando a mi equipo en tierra para disolver un trombo cerebral y que de esa llamada dependía la vida de una persona. La tripulación comprendió la magnitud de la emergencia y me permitió continuar", recordó la especialista.

Entre la incertidumbre y la emoción del deber cumplido

Guiados en todo momento a través de la pantalla por la Dra. Fuenmayor, los profesionales en planta —encabezados por la Dra. Karina Frías, el Dr. Samir Herrera y los licenciados Neoralis Vega y Ramón Palmar— procedieron a administrar el medicamento dentro de la ventana terapéutica.

A miles de metros de distancia, la neuróloga vivió minutos cruciales marcados por una intensa carga emocional:

"Fueron momentos donde te embarga una mezcla de interés, emoción e incertidumbre por saber si la señal se mantendría y si el paciente respondería a tiempo. Pero una vez que concluyó el procedimiento y supimos que el paciente reaccionó positivamente, recuperando la movilidad y el habla, sintió una profunda nostalgia y una satisfacción indescriptible. Saber que lo logramos desde un avión y que cambiamos la vida de ese primer paciente valió cada segundo de tensión", sugerencia Fuenmayor.

Este hito inicial no solo marcó el comienzo de la telemedicina aplicada a la neurointensidad en la región, sino que sentó las bases para la consolidación de la Unidad de Ictus en el Centro Médico Dr. José Muñoz, servicio que a la fecha ya contabiliza tres casos abordados con éxito en la entidad zuliana.

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