Las elecciones en EE UU y sus principales protagonistas: Clinton y Trump

Las elecciones en EE UU y sus principales protagonistas: Clinton y Trump

Cada cuatro años, como es de esperarse, vemos en todas partes noticias, documentación y debates sobre las elecciones presidenciales de Estados Unidos,  al ser el mismo un país de suma importancia –geopolíticamente- para el resto del mundo. “Que si Reagan, que si Kennedy, que si Obama, que si Bush; que el mundo caerá en guerra, que el nuevo Orden Mundial”… En fin, mil y una historias que muchos desconocen, pero repiten todos los días por sistema. Lo que es cierto es que este año habrá de nuevo elecciones para elegir al nuevo mandatario en USA y, como no queremos pecar de ignorancia nunca más, hay pocas cosas mejores que estar bien informado sobre el tema.

¿Cuándo son las elecciones en USA?

Lo primero que debes saber antes que nada es que, tradicionalmente, las elecciones siempre se efectúan cada cuatro años, el primer martes -después del primer lunes- del mes de noviembre. Este año será martes el 1º del onceavo mes del año, por lo que el primer lunes será el día 7, realizándose las elecciones el martes 8 de noviembre, como lo demanda la costumbre.

Para ser candidato a presidente de Estados Unidos se debe ser ciudadano natural nacido en territorio americano, tener por lo menos 35 años de edad y haber residido en esa nación durante por lo menos 14 años.

¿Cómo es el proceso electoral?

El 1º de febrero del presente año comenzó el tramo inicial de la extensa carrera hacia la Casa Blanca, para sustituir a Barak Obama. Son las Primarias o las Asambleas Electorales las dos vías, las dos formas de votar a través de las cuales los estadounidenses comienzan a elegir a los candidatos de los dos partidos del sistema americano: Demócrata y Republicano.

Para estas elecciones presidenciales se contó  inicialmente con 15 precandidatos (12 republicanos y 3 demócratas), de los cuales sólo dos llegarán al final. Ambos (un representante de cada partido político) serán consagrados formalmente candidatos en sus respectivas convenciones partidarias a fines de julio (el 21 los republicanos, en Cleveland; y el 28 los demócratas, en Filadelfia).

Durante las Primarias o Asambleas Electorales, de 15 precandidatos han quedado en el camino nueve de ellos (8 Republicanos y 1 Demócrata). Sólo Ted Cruz, John Kasich, Marco Rubio y Donald Trump se mantienen en disputa por el partido Republicano; mientras que Hillary Clinton y Bernie Sanders mantiene su lucha por representar a los Demócratas.

Pero no crean que los resultados de las primarias determinan cuál será la nominación del partido para las elecciones presidenciales. Las votaciones no terminan allí. El paso siguiente es la convención de cada partido.

El número de votos que cada candidato obtiene en las Primarias o Asambleas Electorales determinará la cantidad de delegados que los apoyará en las convenciones del mes de julio.

Los delegados son personas elegidas para representar a su estado en las convenciones y, dependiendo de dicho estado, no están obligados a votar por el candidato al que están asignados, por lo que este proceso no es necesariamente tan definitivo como parece. Es decir, tener la mayoría de los delegados no siempre significa tener la mayoría de los votos.

¿Cómo está el panorama hasta ahora?

Si bien todos los pronósticos apuntan a un duelo final entre Hillary Clinton y Donald Trump, tanto Bernie Sanders y Ted Cruz están siendo fortísimos contrincantes que podrían acabar con tales predicciones, a pesar de la última victoria en Puerto Rico por parte de Marco Rubio por el lado de los Republicanos, puesto que no logra afianzarse como principal contrincante del polémico multimillonario.

Por ejemplo: El aspirante Demócrata, Bernie Sanders, se impuso este domingo, 6 de marzo, a su rival y compañera de partido Hillary Clinton en los caucus celebrados en el estado de Maine. Con el 91% de los votos escrutados, el senador Sanders tiene ya el 64% del apoyo, mientras que la ex secretaria de Estado obtiene el 36%. Aunque Clinton ha ganado en cuatro estados más que el veterano senador y acumula una enorme ventaja en términos de delegados gracias -en parte- al apoyo de importantes figuras del partido, Sanders quiere alargar las primarias hasta julio, impulsado por el gran entusiasmo de sus simpatizantes y una notable recaudación de fondos.

Clinton está cimentando su victoria en los estados del sur, donde la amplia población afroamericana la respalda ampliamente.

Por otro lado, el de los Republicanos, Ted Cruz se ha consolidado como el principal rival de Donald Trump en la carrera por la nominación de su partido para las elecciones presidenciales de Estados Unidos el 8 de noviembre. El claro triunfo de Marco Rubio este domingo en Puerto Rico, el segundo de la carrera, le da algo de aliento al senador por Florida, de momento superado por Cruz en la segunda plaza.

Pero es que el fin de semana fue propicio para Cruz: el sábado se impuso en los estados de Kansas y Maine. Por su parte, Trump triunfó en Louisiana y Kentucky.

Tras conocerse los resultados del sábado, Trump pidió al resto de rivales que se retiren de la carrera para que la batalla sea entre él y Cruz. «Me encantaría enfrentarme a Ted Cruz, uno contra uno», afirmó el magnate.

Voto latino

Pese a sus ásperas y altisonantes declaraciones sobre México y los mexicanos, el puntero en las primarias del partido Republicano, Donald Trump, asegura que él quiere a los mexicanos y los mexicanos también lo quieren a él. Pero los sondeos entre la comunidad de origen latinoamericano parecen decir lo contrario.

En una encuesta llamada “Destino 2016, el voto latino”, presentada en exclusiva por Univisión Noticias y The Washington Post, solo el 16% de los votantes hispanos tienen una visión favorable sobre Trump, quedando relegado al último lugar de la lista de los precandidatos.

Según la misma encuesta, Hillary Clinton supera a todos los precandidatos Republicanos –siendo Rubio el mejor valorado- en las preferencias de los votantes hispanos.

Con respecto a un sondeo similar sobre voto hispano realizado en julio de 2015, la percepción negativa del magnate ha empeorado un 10%.

Fernand Amandi, socio principal de la encuestadora Bendixen and Amandi, una de las responsables del estudio, cree que es muy difícil que Trump logre generar empatía en las comunidades latinas y que logre revertir los bajos números de popularidad:

“Lleva más de un año con estas opiniones sobre temas migratorios y ya se han convertido en una definición de su campaña. No creo que esas actitudes puedan cambiarse en menos de un año”, manifestó.

Sin embargo, expertos aseguran que es posible que Trump llegue a ganar la postulación del partido aún sin el voto latino, pero el panorama cambiaría por completo en una elección general y, para lograrlo, debería haber una votación aplastante y sin precedentes de población anglosajona a favor.

Cara a cara: Hillary Clinton – Donald Trump

Los dos nacieron el mismo año. Los dos son millonarios. Los dos dicen representar al ciudadano de a pie frente a las élites. Y es posible que ambos compitan por el que se supone que es el puesto con más poder en la Tierra: presidencia de Estados Unidos.

Una campaña entre ellos dos podría ser mucho más reñida de lo que algunos piensan. Primero, porque Trump ha cambiado por completo la forma de hacer política en Estados Unidos, ha modificado lo establecido y le está yendo de forma excelente. Segundo, porque analistas aseguran que Hillary se ha revelado como una “mala candidata”. Y tercero, porque ambos se parecen más de lo que parece.

El martes pasado, cuando hablaron tras ganar cada uno en siete de los 11 estados que votaban, Trump y Clinton  no atacaron a los rivales de sus respectivos partidos, sino que fueron directamente el uno por el otro.

«En vez de construir muros, tenemos que tirar abajo barreras», dijo la exsecretaria de Estado, exsenadora, y exprimera dama, que lleva días ofreciendo el eslogan «hacer América completa» como alternativa subliminal al «hacer América grande otra vez» de Trump.

En unas elecciones entre ellos dos, Clinton las tendría todas a su favor, porque latinos, negros y asiáticos, mujeres y jóvenes se unirían contra el empresario, que sólo tendría el respaldo de los hombres blancos de mediana edad y de los ancianos.

Pero el multimillonario también tiene puntos fuertes. Es muy popular entre los obreros industriales y sindicato: ese es un grupo que tiene que votar demócrata para que un candidato de ese partido gane la carrera hacia la Casa Blanca. Si Trump se impone ahí, Clinton se vería muy mal parada porque esos obreros son decisivos en el estado más importante: Ohio.

El Norte y el Oeste del estado de Nueva York también sería un importante juez en esta disputa. Si Trump logra que Hillary tenga que competir y hacer campaña en Nueva York, será un serio problema para ella, porque Nueva York es, existencialmente, demócrata.

Por ahora, lo único claro es que la campaña será dura y desagradable. Hillary parte con ventaja. Pero, con Donald Trump, nada está escrito.

Clinton busca hacer historia: “Podría haberme quedado en casa horneando galletas, pero decidí seguir mi carrera»

La exprimera dama estadounidense, Hillary Diane Rodham Clinton, podría alcanzar el hito de convertirse en la primera presidenta en la historia de EEUU. Tras ser primera dama, senadora y secretaria de Estado, Hillary comienza su penúltima vuelta de tuerca hacia La Casa Blanca.

Durante uno de sus discursos, le contó a los asistentes que a los 13 años le escribió a la NASA preguntando qué se necesitaba para ser astronauta. Para su disgusto, la agencia le respondió «que no iba a haber mujeres astronautas».

Hillary también quiso ser infante de marina. En ese entonces, ella tenía 27 y usaba espejuelos. Recuerda que el oficial que la entrevistó, que habría tenido unos 21 años,  la miró y señaló: «usted está muy vieja, no puede ver y es mujer”.

Pero Hillary llegaría muy lejos. En 2008, el presidente electo, Barack Obama, anunció que Hillary Rodham Clinton sería su secretaria de estado. Así se convirtió en la tercera mujer en ocupar ese cargo luego de Madeline Albright y Condoleeza Rice. Estuvo ahí hasta 2012 y, en sólo cuatro años, visitó 114 países, convirtiéndose en la secretaria de estado que más ha viajado.

Que el cargo con más poder en el mundo lo pudiese ocupar una mujer sería un claro mensaje de los tiempos en que vivimos, de la evolución del mundo y del cambio de idiosincrasia del ser humano. Sin embargo, en contra de lo que se piensa, Clinton no está gozando de un apoyo total por parte las féminas: su candidatura se ha convertido en un choque generacional.

Durante la presentación de Hillary en un acto de campaña celebrado en New Hampshire, Madeline Albright, la primera mujer que ocupó el cargo de secretaria de Estado, en un claro desprecio hacia la «revolución» de la que Bernie Sanders habla a menudo, dijo que la verdadera revolución sería tener a una estadounidense al frente de la Casa Blanca.

Se esperaba que las mujeres ayudasen a Hillary Clinton en la batalla por la nominación demócrata, pero mientras esta lucha por superar el escollo en el que se ha convertido Sanders, el apoyo de las estadounidenses a su candidatura es sorprendentemente bajo. Las mujeres jóvenes -sobre todo- se decantan por Sanders, una dinámica que ha decepcionado a las feministas que esperaban que la victoria de Clinton fuese un broche de oro a su larga lucha por la igualdad.

Quien sí la ha apoyado es nada más y nada menos que la canciller alemana, Angela Merkel. Merkel  elogió a la candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos en una entrevista al diario alemán «Welt am Sonntag».

«Aprecio su larga experiencia política, su compromiso por los derechos de las mujeres, de la familia y de la salud», dijo la canciller.

Además, Clinton comentó que su esposo le ha dicho que está decidido a romper el «puño de hierro» que ha regido el papel de las mujeres como esposas del presidente.

Por otra parte, uno de sus problemas es que se lleva mal con la prensa. Siempre ha estado convencida de que van a buscarla constantemente y cree que muchos de los ataques que se le dirigen son sexistas:

“Si eres una mujer poderosa, debes asumir que esto va a pasar y debemos luchar contra ello”, ha dicho en numerosas ocasiones y de diversas maneras la exprimera dama.

“Fría y distante” son adjetivos contra los que Hillary debe luchar desde sus inicios. Clinton es una insider y se la ve muy atada a la alta política de Washington y a los círculos económicos de Wall Street. La favorita para la nominación demócrata aseguró que, de alcanzar la Casa Blanca en 2016, también defenderá las acciones ejecutivas que emitió el pasado noviembre el presidente de USA para legalizar a cinco de los once millones de indocumentados que viven en el país:

“Una reforma migratoria integral en la que saquemos a la gente de las sombras sería bueno para nuestra economía”, defendió Clinton.

“Los estadounidenses han luchado por regresar de tiempos económicos difíciles, pero la partida todavía está atorada a favor de aquellos en la cima, los estadounidenses comunes necesitan un campeón y yo quiero ser esa campeona”, remarcó.

El 8 de noviembre de 2016 podría convertirse en la primera mujer presidenta de los Estados Unidos, después de 43 presidentes desde George Washington. Un cambio radical al mundo, a su país y al hombre.

Luis José Villasmil / Pasante

Infografía: Juan Camacaro

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