Yoyo político (Jesús Castillo Molleda)

Yoyo político (Jesús Castillo Molleda)

Jesús Castillo Molleda

Jesús Castillo Molleda

El tradicional yoyo se juega sujetando el extremo del cordón con un dedo (generalmente el medio), y dejando caer la pieza formada por los dos discos, de modo que baje y suba según se desenrolle o se vuelva a enrollar el cordón. Así mismo se comporta la política en Venezuela, la confrontación permanente entre el gobierno y la oposición se maneja como el yoyo, dependiendo los acontecimientos, temas de discusión diaria  se enrollan y se desenrollan en un constante sube y baja.

El presidente cumplió tres años de haber ganado las elecciones de abril de 2013, al hacer un balance de su gestión no son muchos los logros a exhibir, los cuales están empañados con los alarmantes indicadores de escasez, inseguridad, inflación, desinversión, que han provocado un rechazo a su gobierno del más del 70% de la población, según resultados de las encuestas realizadas por Datanalisis, Ivad, Hinterlaces, Barómetro, lo que debería hacer reflexionar al gobierno nacional y a sus colaboradores para hacer el viraje necesario que los ayude a continuar en el poder hasta el año 2019 y evitar ser revocado en un eventual referéndum que están solicitando los aliados de la M.U.D.. Si se sigue haciendo lo mismo se seguirá obteniendo los mismos resultados, nefastos.

Alguien debe pensar en los ciudadanos quienes sienten que la clase política que gobierna y que se le opone no están haciendo casi nada para mejorar la calidad de vida. Los venezolanos todos los días se la ingenian para poder alimentarse y atender las demandas mínimas que les permitan vivir las calamidades que se presentan en los centros de distribución de alimentos, medicamentos, centros de salud, ventas de baterías para vehículos, cauchos, abastecerse de agua potable, gas doméstico, todo parece una economía de guerra en donde el que tiene el producto lo vende al mejor postor como si fuera una subasta.

Las consultas a psicólogos y psiquiatras aumentan en Venezuela dado a los niveles de incertidumbre,  ansiedad y temores, al igual que casos alarmantes en suicidios por problemas económicos y de salud en jóvenes y adultos, los cuales deben ser atendidos. Para lograr resolver parte de la crisis, es necesario lograr consensos y eso solo se obtiene a través del diálogo entre los sectores políticos confrontados. Muchas alternativas están en la mesa, unos hablan de lograr un pacto de gobernabilidad para salvar a Venezuela, en donde se logren realizar elecciones regionales este año y refrescar los liderazgos regionales, otros plantean que para salir del estancamiento hay que cambiar el modelo y para ello se debe cambiar de presidente, otros plantean dejar al presidente que termine su mandato hasta el 2019 pero tomando acciones en medidas económicas sugeridas por sectores de la oposición, por su parte, los más radicales plantean grandes movilizaciones de calle para derrocar al gobierno; mientras que otros más optimistas señalan que si el gobierno toma decisiones acertadas todos ganan.

Lo cierto es que mientras todo esto se desarrolla, la paciencia de la gente podría desbordarse y, aunque el gobierno responde muy rápido en disolver cualquier alteración del orden público, una protesta en cadena en todo el país por hambre podría inducir al oportunismo de saqueadores y vándalos lo que traería como resultado una explosión social, en donde el gobierno y la oposición serian señalados como los responsables por no haber logrado resolver la crisis con el diálogo entre las partes.

El yoyo político seguirá jugándose por mucho más tiempo en Venezuela mientras los ciudadanos sigan siendo borregos de la clase política, sin lograr entender que quienes gobiernan son los menos afectados por la crisis presente, debido a que tienen suficientes recursos y personal a su mando para resolver sus problemas personales en detrimento de sus gobernados. ¿Cómo puede explicarse que los partidos políticos y líderes gasten miles de bolívares y dólares en viajes, eventos, movilizaciones, franelas, calcomanías, gorras, tarimas, refrigerios, alquiler de salones, sonidos, autobuses, pago de dirigencia partidista, comprar de vehículos, camiones, motos, pago de comida y banquetes en los mejores restaurantes del país y el exterior?, todo ello hace pensar que es un gran negocio oponerse al gobierno y también defenderlo. Como lo dijo Hughes Franchi “Mientras más ignorante y pendejo sea un pueblo, siempre gobernaran los peores”.

[email protected]                @castillomolleda

S.H. Jesús Castillo Molleda (Profesor Universitario, Politólogo, Emprendedor, Locutor)