Polvora en zamuros (Javier Sánchez)

Polvora en zamuros (Javier Sánchez)

Ahora que el gobierno de Nicolás Maduro vuelve a cantar “Play” en el Consejo Nacional Electoral (CNE) para posibles elecciones y elegir un nuevo Presidente de la República, gobernadores y demás autoridades, me vino a la mente una expresión lapidaria del eterno ministro de la Defensa Vladimir Padrino López cuando aseguró el 6 de julio del año pasado que la oposición no volverá a gobernar en Venezuela. “No pasarán ni serán poder político jamás mientras existan las Fuerzas Armadas Bolivarianas” durante la conmemoración de la firma del Acta de la Independencia de Venezuela, el tercer hombre fuerte del gobierno de Maduro aseguró de manera rotunda en esa oportunidad: “yo creo que es bueno que lo entiendan”.

 

Ahora que el gobierno de Nicolás Maduro vuelve a cantar “Play” en el Consejo Nacional Electoral (CNE) para posibles elecciones y elegir un nuevo Presidente de la República, gobernadores y demás autoridades, me vino a la mente una expresión lapidaria del eterno ministro de la Defensa Vladimir Padrino López cuando aseguró el 6 de julio del año pasado que la oposición no volverá a gobernar en Venezuela. “No pasarán ni serán poder político jamás mientras existan las Fuerzas Armadas Bolivarianas” durante la conmemoración de la firma del Acta de la Independencia de Venezuela, el tercer hombre fuerte del gobierno de Maduro aseguró de manera rotunda en esa oportunidad: “yo creo que es bueno que lo entiendan”.

Cualquier venezolano o extranjero interpreta estas palabras como una violación a la Constitución y que vivimos simplemente una dictadura, donde las persecuciones son el tema del día con un respaldo absoluto de las FAN y que cualquier tipo de elecciones que sean libres no tendrían su apoyo. Esa es la lectura y más claro no canta un gallo.

Como muchos tenemos memoria de elefante también podemos recordar unas declaraciones del Jefe de Estado que ofreció en noviembre del 2016 en respuesta a la llamada Unidad Democrática de entonces cuando sentenció: «La revolución es irreversible. Ni con votos ni con balas, ni por las buenas ni por las malas, entrarán más nunca a Miraflores».
Ajá ¿y entonces? Si ni con votos podrá llegar la oposición al poder, teniendo el control de las armas y advirtiendo que mientras ellos existan la oposición no volverá a gobernar ¿cómo es que salen ahora a imponer un nuevo árbitro electoral donde algunos líderes opositores aprovechan la “oferta” que les ofrece el régimen de participar y llegan 3 a 2 en números de rectores en la directiva (tres del chavismo y dos de la oposición) vendiendo este hecho como “un gran paso” para fortalecer la institucionalidad del CNE?

Los 21 años de dictadura en el país nos dice que no es más que una nueva estrategia de Maduro para continuar en el poder. Cuenta con las armas, con los recursos del Estado y con los servicios de inteligencia que lo hace muy poderoso, a pesar del alto costo de la deslegitimación por su gestión, autoritarismo y el desconocimiento de la autonomía de los poderes públicos. Esto lo saben muy bien los que se están prestando al juego en esta oportunidad, al menos que los intereses sean otros y no el de rescatar la democracia y la libertad en el país.

Analistas políticos han coincidido en que existen varios tipos de dictadura, entre ellas la Dictadura Constitucional que no es más que la forma de gobierno en la que, aunque aparentemente se respeta la Constitución, en realidad el poder se concentra de manera absoluta en las manos de un dictador y sus cómplices, controlando directa o indirectamente los Poderes. El mecanismo mediante el cual se mantiene el aparente respeto a la Constitución se denomina fraude constitucional.
En este momento es bueno recordar una frase de la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla en octubre de 2017 cuando se dieron los resultados para elegir gobernadores en Venezuela y dijo: “Las dictaduras no pierden elecciones” con sus órganos electorales que son señalados de fraude monumental en la escogencia de las autoridades.

Uno de los politólogos más reconocidos del país, John Magdaleno, parte de una premisa que considera básica para interpretar la nueva configuración del Poder Electoral. “Es un decir que esto es una dictadura y esperar todas las garantías que ofrece una democracia, y esto es lo primero que se debe asimilar para dimensionar las expectativas”.

A su juicio, la inclusión de líderes opositores en la directiva del CNE es un buen primer paso significativo, pero un primer paso en un proceso que tiene muchas complejidades para restituir las garantías constitucionales. «No podemos esperar que un CNE de mayoría oficialista, en un contexto institucional como el que tenemos revierta años de violaciones».

El escenario que se avecina no es nada alentador, y la posibilidad de la resolución de la crisis institucional venezolana por una vía democrática, electoral, pacífica y constitucional estará cada vez más lejos, porque cuando los nuevos protagonistas de oposición a los que le dio espacio Nicolás Maduro en el nuevo CNE comiencen a exigir y éstos no le cumplan, saquen a relucir su autoritarismo rojo, empiece el roce, se acabe el matrimonio y dejen de lanzar arroz hacia arriba como símbolo de felicidad y el panorama se asemeje a los anteriores procesos, caerán en cuenta que todo ha sido una perdida de tiempo.

Un refrán popular dice, cuando se está malgastando el preciado tiempo, dinero o esfuerzos en algo que no vale la pena, que no se debe «gastar pólvora en zamuro», la misma pólvora que tiene la FAN para defender el proceso revolucionario.
Para muchos venezolanos resulta vergonzoso celebrar este CNE con una nueva careta y se preguntan: ¿la dictadura seguirá siendo dueña del arbitro electoral?
Lo único cierto es que el pueblo seguirá luchando por elecciones libres.

Javier Sánchez