Mutismo eléctrico (Javier Sánchez)

Mutismo eléctrico (Javier Sánchez)

«Si esto es junio en agosto saldré desnuda pa’ la calle”, dice Francisca empapada de sudor abanicándose con un pedazo de cartón doblado por la mitad refiriéndose a la alta temperatura registrada hasta ahora en Maracaibo, las que se avecinan para dentro de dos meses y los apagones hasta de seis horas que se vienen registrando en la mayoría de los sectores, algo que ya es considerado como normal.

Esto forma parte de la cotidianidad. Es un modo de vida estilo Cuba y nadie dice nada; ni el gobierno nacional que la quita ni la oposición cómo en el Zulia, que hace un «mutismo eléctrico» cruzándose de brazos sin tocar el tema ni con el pétalo de una rosa para que no se moleste Maduro. «Las luces se apagan, las bombas hidráulicas dejan de funcionar y falta el agua, el Internet se inhabilita y la alta temperatura con un calor sofocante nos quita el habla de unos con otros en la casa.» se lamenta la vecina que asegura que cada día son más horas las que pasa a oscuras y los «bajones» le queman los electrodomésticos.
«Se volvió a ir la sucia» es la primera queja que sale con odio en el día con desesperanza y desolación de los habitantes. Es triste, pero muchas personas ya han aceptado la inevitabilidad de estos apagones y solo quieren recibir información de los horarios en que ocurrirán para poder prepararse algo así como a una resignación de al menos saber cuándo es que le toca el calvario.

Existe un silencio cómplice de ambas partes desde que Nicolás Maduro a través del ministro de Energía Eléctrica de Venezuela Néstor Reverol, anunció un nuevo plan de racionamiento eléctrico en dos tandas en el día con cortes que duran hasta más de cuatro horas. La medida afecta principalmente a los estados Zulia, Táchira, Mérida, Trujillo, Barinas, Portuguesa, Apure y Lara.

El Gobierno dice que la situación es consecuencia de los trabajos de mantenimiento y prometió mejoras para el mes de abril, pero ya pasó mayo y la primera quincena de junio y muchas amas de casa esperaban celebrar en familia con electricidad para apagar las velitas el Día de la Madre pero no fue así, ahora los viejos creían que pasarían el Día del Padre con el servicio a plenitud y el régimen no se lo va a permitir porque los apagones persisten y se han incrementado con la llegada de las lluvias.

No se explica la población por qué no se levanta la voz contra éste grave problema tal cual como lo han hecho en casos como la falta de combustible, agua y gas cuándo se ha llegado a amenazar con apoyar protestas y manifestaciones en distintos municipios. Se mantienen las ciudades como Maracaibo a oscuras entre gritos de vecinos que en la negrura, maldicen el corte porque se les quemó un computador o porque no saben qué hacer con los alimentos que tanto les costó conseguir en el mercado y se les pudre en la nevera sin electricidad.

El racionamiento es fuerte con un impacto directo sobre la industria, el comercio, los servicios y las áreas agrícolas y pecuarias. El alumbrado público es casi inexistente y va en detrimento de la seguridad en general.

En lo que respecta a la actividad agropecuaria la falta de electricidad está paralizando el riego de cultivos y esto incide directamente en una disminución de la producción y un aumento de costos con consecuencias directas sobre el consumidor.

Esto lo sabe el gobierno de Nicolás Maduro y el de Manuel Rosales pero a la fecha se habla de candidaturas para próximas elecciones a la presidencia como tema prioritario por parte del gobierno nacional, mientras que Rosales mantiene la política de no buscar enfrentamientos con el Jefe de Estado y en varias oportunidades se ha reunido con él, una de ellas en ocasión del Consejo Federal de Gobierno en dónde una de las pocas veces tocó el tema de la necesidad de atender el servicio eléctrico en el Zulia pero hasta ahí, sin decir más nada a la fecha.
Entre tanto apagones van y bajones vienen y todo se ha vuelto costumbre formando parte de la cotidianidad del pueblo que se resigna a soportar el mal servicio.
Francisca está resignada, su ventilador se dañó con uno de los tantos bajones y con ironía mira su «soplador» diciendo: «menos mal que vos sois manual y aguantáis hasta chaparrones»