Las postales en el Facebook de Ana María “La perijanera” (Josué Carrillo)

Las postales en el Facebook de Ana María “La perijanera” (Josué Carrillo)

Josué Carrillo

Josué Carrillo

 

 

Tengo de Ana María hermosos recuerdos. Es una etapa de mi vida llena de intensidades y desvelos. Fueron mis años como reportero de sucesos del diario La Columna del 94´ al 96´. La vi enamorarse de un gran amigo, Vinicio Díaz. Hoy tienen un hogar y dos hijos maravillosos. Para mi siempre será “La perijanera”, la chiquitita linda de sonreír ligero. Con el tiempo tomamos rumbos nuevos y distintos, pero, la red permite que, de vez en cuando, nos saludemos. Ella tiene por gusto compartir en su Facebook postales de lugares esplendorosos. Es un viajar con la mirada, con la imaginación. Una tarde recién comenté, haciendo bromas, una de esas fotos tan bellas. Ana María me dijo con suma sencillez sus motivos para subirlas: “no pierdo las esperanzas de viajar a esos lugares”, dijo. Yo saqué cuenta de mis años, de mis ingresos, de mis gastos cotidianos, de los cariños que le debo al viejo Century – como el cambio de aceite, lavado y engrase, por ejemplo-, saqué cuenta o, mejor estaría escribir, caí en cuenta de que nunca, jamás, never mis manos han tocado un dólar, cosa que no me enorgullece y más bien me arrecha, consideré también que el destino más lejos al que he ido es Ciudad Bolívar, que en avión solamente fui a Mérida, que me aterran los aviones y me dan “gómito” los barcos, en fin una larga lista de consideraciones, complejos de inferioridad y frustraciones sentándome de culo en mi realidad real y virtual. Ante semejante panorama agradecí, entonces, esos regalos visuales de Ana María, le agradecí me llevara a las calles de piedra en Grecia con sus casitas de azul añil, de blanco como la tiza, sus paseos por Holanda, esas tardes de sol acostándose en el horizonte-mar. Agradecí a Ana María llevarme sin gastos a lugares donde soñé de niño ir y de viejo regresar. Con mucha honestidad le dije que ella si podrá cumplir sus sueños y, cuando lo haga, le sabré agradecer me mande selfies de ella, porque yo en sus ojos llenos del más grande afecto sabré leer “aquí estamos, amigo Josué”, porque yo iré tan lejos como alcancen a llegar los hermosos anhelos de Ana María Sánchez Boscán.

Josué Carrillo