La valentía de ser padre (Carlos Alejandro Charcousse)

La valentía de ser padre (Carlos Alejandro Charcousse)

convivir-con-adolescentes-2Siendo hijo y no padre –por ahora-, siempre he tenido algunas dudas en cuanto al hecho de procrear, y aunque lo deseo en mi vida, no puedo dejar de lado cosas que están sumamente ligadas a este papel dentro de la vida de cualquier hombre.

Hay nerviosismo sin duda, y cómo no sentirlo, si al tener un hijo también nace una parte desconocida de cada uno, nace un amor que seguramente debe ser el más fuerte que alguien puede llegar a sentir, porque cuando se tiene un hijo, se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera, como dijo Andrés Eloy Blanco.

Hay varias preguntas que me hago en este momento, ¿no es increíble que al convertirte en padre tú mismo pasas a un segundo plano? Que dejas de ser el protagonista de tu vida y tus hijos se convierten en el centro de ella. Ese tipo de amor es envidiable para cualquiera.

Y ahí apenas es donde comienza la travesía, pasas cada día junto a él, observándolo, enseñándole, acompañándolo, sin querer apartarte de su lado, amándolo. Son muchos años los que pasas conviviendo con tu hijo, tiempo que parece largo, pero llega un momento donde todo lo ves como un instante: crecen y empiezan a construir su propio camino.

“Tus hijos no son tus hijos
Son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma.
No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén contigo no te pertenecen”,
Khalil Gibran.

Cómo explicarle a un padre que ese ser con el que estuvo desde que respiró por primera vez, creció y empezará una historia individual, aparte, y que por muy malo que parezca, puedes incluso entender que es necesario, pero ¿cómo no temerle a ese momento? ¿Cuál es la universidad que te prepara para esa prueba? Si hay alguna, quiero visitarla ya mismo.

Así, existen muchos miedos y dudas, pero la magia de la paternidad es tan curiosa, que a pesar de todo, mantengo las mismas ganas de serlo, como seguro muchos lo sintieron y otros más también lo harán. Como hijo, no puedo pedir más, pensar en esto me hace amarte cada vez más, papá; gracias por la vida, por la enseñanza permanente, gracias por superar estas pruebas y por la dicha de ser tu hijo, porque al verte sé realmente cuán grande es la valentía de ser padre.

Carlos Alejandro Charcousse