La peor dictadura (Javier Sánchez)

La peor dictadura (Javier Sánchez)

La peor dictadura (Javier Sánchez). Foto: Cortesía

Ya para muchos venezolanos el describir como es llegar a la ancianidad en nuestro país en las pauperrimas condiciones que se le ofrecen, es una fatalidad. Se ha hecho rutina escribirlas, públicarlas y hoy nos recuerda solo por su título, a una de las novelas más destacadas del escritor colombiano Gabriel García Márquez: «Crónica de una muerte anunciada» pero el tema también nos obliga a tomar en cuenta al poeta y cantante Alberto Cortéz, cuando en uno de sus éxitos asegura que la vejez es la peor de las dictaduras en reconocimiento a esta etapa de la vida.

En realidad es un pensamiento bastante profundo del poeta y a muchos se nos eriza la piel cuando lo escuchamos recordando la tiranía de los hombres fuertes Hitler, Mussolini, Idi Amin, Pinochet, Somoza y también los más contemporáneos, los de cierto tiempo para acá.

Comparar a la “vejez” con éstos tiranos hasta parece una exageración, así como lo es vivir esta etapa de la vida en países como Cuba y Venezuela en dónde para la mayoría llegar a viejo no se lo desean a nadie y es percibido negativamente por quienes arriban a ella.

Para cualquiera que de un vistazo general ve el abandono en que se encuentra el país, con alimentos y medicamentos incomprables cuando se consiguen, una inseguridad permanente, la hiperinflación galopante y falta de servicios públicos y programas sociales, que afectan más a los abuelos para quienes es prácticamente una muerte anunciada porque se han convertido en uno de los sectores más desatendidos de la población.

La vida de un adulto mayor en este país petrolero está llena de precariedades, incluso para los que sobreviven con la pensión que ofrece el gobierno, que hasta ahora es la única política de atención juntos a unos bonos miserables.
Se trata de una etapa de la vida indeseada, que es percibida negativamente por quienes arriban a ella, no solo por los achaques de salud, o por la pérdida de autonomía económica, o la soledad y abandono por parte de sus familias y el gobierno,sino por la dependencia a vivir de limosnas.

Este gobierno ha echado al olvido al anciano y solo mensajes de amor reciben cada 29 de marzo cuando celebran su día. «Rindo tributo al Adulto Mayor de la Patria, hombres y mujeres que nos llenan el alma con su amor incondicional y su sabiduría.

Cuenten ustedes con mi compromiso para seguir mejorando su calidad de vida, pido sus bendiciones infinitas que jamás les fallaré» fue uno de los mensajes del Jefe de Estado para los ancianos en el 2019, y dos años después Maduro les aseguró «Cuentan ustedes con una Revolución que les garantiza protección, incluso en medio de esta dura batalla contra la Pandemia».

Nada más lejos de la realidad cuando aún vemos ancianos sumergidos en cerros de basura buscando la comida del día, ropa y cualquier desecho que consideran pueden llevar al hogar, haciendo colas frente a los bancos para contar con un poquito más de un dólar y esperar si le llega la bolsa Clap cada tres meses.

Los ancianos son la población más golpeada por la crisis económica con pensiones que no superan los cuatro dólares al mes, lo que los ha obligado a reducir sus porciones de alimentos y muchos mueren de inanición. El 86,9 % de las personas mayores viven en situacion de pobreza en nuestro país, según consta en un informe de la organización no gubernamental Convite.

Las investigaciones realizadas dan cuenta de que no todos los abuelitos tienen pensión del IVSS y en medio de una crisis sanitaria global por la pandemia del Covid-19, enfrentan grandes dificultades para sobrevivir. Con sólo ir al mercado Las Pulgas en Maracaibo podemos comprobar que el mismo se ha convertido en un insalubre hotel donde pasan días y noches y a pesar de que tienen limitado el acceso a insumos básicos y serias limitaciones para tener acceso a la salud ahí consiguen vivir con los residuos que botan los comerciantes y lo poco que le dan los traseuntes.

En las cadenas de medios de comunicación semanal el Presidente asegura cada vez que se acuerda, una vejez digna para más de cuatro millones de venezolanos que se contabilizan como de la tercera edad y eso queda en palabras y promesas de cumbiambera, que luego los 29 de marzo Día del Anciano de cada año, se refuerzan pero no se cumplen.

La razón de Alberto Cortéz sigue vigente: «La vejez es la más dura de las dictaduras, la grave ceremonia de clausura de lo que fue la juventud alguna vez”

 

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Artículo de Opinión/Javier Sánchez