La guerra de los 6 días de Manuel (Josué Carrillo)

La guerra de los 6 días de Manuel (Josué Carrillo)

 

Josué Carrillo

 

Vive Manuel con su gata Mabel, un músico sordo y un tipo abatido en diáspora redentora. Vive en su completa libertad. Es dueño de nada, de una nada que se concreta en objetos, artefactos y utensilios imprescindibles, como la licuadora, la cortadora, el caldero, la pailita con los olores de los platos, condimentos y secretos de su madre, sus pipas, sus picaduras de vainilla, el equipito para la salsa dura, los conciertos de Cerati, Fito y Lavoe.

Es Manuel un hombre de sentimientos y actos nobles. Es Manuel un chiquillo con edad. Es Manuel un ser humano lleno de solidaridad y bondad. Es Manuel ingenuo y cordial como un acurito.

Tiene Manuel una vida a su molde donde cualquier eventualidad – por mínima que sea – puede desatar para él un terremoto. Adora su paz y la rutina de su tranquilidad. La semana pasada un evento inesperado alteró a Manuel, cambió su ánimo, hizo una dolorosa y rabiosa mueca su risa explosiva y empañó esa mirada chispeante cuando pronuncia el nombre de Isabel. Pasó que el sumidero del lavadero se tapó. El tubo digestivo del departamento recayó en una peritonitis. Las aguas servidas inundaron el lugar más sagrado de Manuel: ¡la cocina!.

Fue una guerra de Manuel contra aquella adversidad. Lampazo y haragán en  mano no tuvo noches de sueño y sus madrugadas se hicieron tormentos. Se borró la cordialidad de su rostro.

Sintió Manuel una frustración enorme. El condominio le endilgó toda culpa. El costo del plomero-topo era un dineral y las cuentas andan flacas por estos días.

Vendió Manuel cosas preciadas: una leche bachaquiada, un aceite, dos harinas y ¡hasta el celular!. Pagó Manuel los servicios urgidos y, en menos de 20 minutos, un diligente especialista del ramo removió el tropezón y libró la cañería poniendo punto final a la guerra de 6 días de Manuel.

Viéndole batallar recordé La guerra de los 6 días de Moshé Dayán. En el lavadero quedaron los rastros de aquel combate: tres potes de Diablo Rojo, alambres, ganzúas y trapos de ropa vieja. Ya lo peor ha pasado.

Vuelve a la normalidad Manuel ahora con sus metas de altísima prioridad que son:

1-. Impulsar su propia pizzería.

2-. Hacer posible su restaurante Mayombe Gurmet

3-. Encontrar un empleo con el sueldo que se  merece

Con mucho afecto ¡no te rindas, Manuel!.

Josué Carrillo