Entre páginas y fotogramas: Nerve, un juego inescrupuloso

Entre páginas y fotogramas: Nerve, un juego inescrupuloso

Andreina Isea, cineasta y guionista zuliana

Andreina Isea, cineasta y guionista zuliana

Una mañana como tantas, con ánimos de seguir durmiendo porque recién había conseguido conciliar el sueño unas dos horas antes, me obligaba a cerrar los ojos para intentar caer en los brazos de Morfeo, al que a veces parece que le peso mucho dado que no le gusta cargarme, y eso ocurre con frecuencia. Miré hacia ese apéndice que todos nos añadimos en esta era tecnológica: el celular. La luz no dejaba de parpadear cada tanto, por fin me rendí y me di la tarea de verificar las notificaciones, las había de todos lados: Snapchat, la aplicación de los filtros perfeccionistas y algo mentirosos, con historias que se borran unas horas después. Algo de Periscope, especie de reality show en el que grabas tu día a día y personas en cualquier parte del mundo se conectan para verte. Y entonces Instagram, la de las fotos que ahora también te permite grabar historias que permanecen por un período corto colgadas en la red.

El pajarito de Twitter cantaba, pero nunca lo abro. Y el Facebook, ese lo cerré; pero, cuando me detuve a pensar, noté que a pesar de haber cerrado la red social unos años atrás porque sentía que lo tenía todo… que era casi un asco el compartirlo todo con todos tus “amigos, seguidores, contactos”… pare de contar: ¿Volví al mismo punto?

A día de hoy sigo pensando lo mismo, pero el medio ha cambiado, hay quienes dicen que si no estás ahí, no existes. Las redes sociales son una herramienta eficaz para comunicarnos globalmente, pero, a saber común, el uso exagerado y sádico que la sociedad ha volcado en él, lo hacen cruel y nocivo en ciertos puntos. Henry Joost y Ariel Schulman lo pensaron cuando decidieron hacer el documental Catfish (2010), en el que una joven iniciaba una relación sentimental por Facebook, una historia que desnuda a la red de mentiras al mismo tiempo que a la comunicación 2.0.

Esta vez hicieron “Nerve”, protagonizada por Emma Roberts y Dave Franco.  La historia se centra en un nuevo juego que no tiene reglas, y la única será no develar el secreto de “Nerve”. No sé cómo le ha ido a esta película con la crítica pero, me gusta siempre hablar sobre todo lo que funciona por la razón que sea. “Nerve” tiene algo de Snapchat, de Periscope, de Instagram y de Facebook: sí, es una gran pesadilla. En la trama, un grupo de jóvenes tienen la opción de comenzar a jugar como observadores, por lo que tendrán que pagar o, como jugadores, podrán ganar dinero. Aquí comienza la parte sádica: ¿realmente prefieres ser un simple espectador o preferirías vivir la adrenalina?, por supuesto Vee (Roberts) con inseguridades juveniles, prefiere demostrar que es capaz de jugar lo “In o It” del momento.

Aunque al inicio parece un simple juego, las pruebas u objetivos comienzan a tornarse cada vez más peligrosos, camino que comienza a recorrer con la otra víctima de la red, Dave Franco.

Nerve es una historia juvenil con tono psicodélico, retos y algo que todos conocemos: las redes sociales. Nerve también tiene un poco de la trilogía de Los juegos del hambre, por aquello de la fascinación de las personas por ver a los otros vivir, supuestamente, el día a día, por más cruel o triste que sea. Nerve es, si se quiere, una lectura a lo que podríamos llegar a ser como sociedad, o lo que quizás ya somos: inescrupulosos haciéndolo todo por llamar la atención de cada vez más seguidores con el propósito de, sin importar la edad, llenar vacíos más profundos.

Nerve es una película juvenil de suspenso estrenada en 2016.

Andreina Isea

@ninaisea