Entre páginas y fotogramas: Cabalgando la inocencia en Mustang

Entre páginas y fotogramas: Cabalgando la inocencia en Mustang

Andreina Isea, cineasta y guionista zuliana

Andreina Isea, cineasta y guionista zuliana

En la historia de hoy, si bien no pretendo dar una clase de feminismo, sí quiero hablarles sobre Mustang que, no es el carro deportivo, pero sí una película de la turca nacionalizada francesa Deniz Gamze Ergüven.

Llegaron las vacaciones, cinco jovencitas unidas por lazo de sangre despiden a su maestra, quien se marcha a Estambul y se lanzan a celebrar la libertad, que para ellas supone tener un descanso de las aulas de clase, reaccionan como lo haría cualquier otro adolescente: libres, retozando con el Mar Negro como testigo, en el punto donde se entremezclan aguas dulces con saladas, bañadas en sueños con alas; pero no, en Turquía esto está prohibido. 

Alguna vez o muchas, me aconsejaron no mirar hacia atrás, sino hacia adelante. En otro momento me recordaron que no volteara al pasado a menos de que fuera para hacerle frente o para utilizarlo como impulso a lo desconocido. Para entender Mustang habría que rebobinar la historia para recordar que la República de Turquía perteneció al Imperio Otomano, en el que la mujer tenía firmes límites marcados por una cultura patriarcal; en español occidental: la mujer era una cosa, objeto u elemento a utilizar con fines meramente biológicos y reproductivos. Paradójicamente, en los papeles, las mujeres y los hombres tienen igualdad de derechos institucionales, pero la vida de las féminas puede ser en la realidad, temerosa, llena de reglas e imposibilidades, dentro de un pueblo conservador en el que ser mujer significa una sola cosa: prepararte para un hombre con el que te casarás para luego servirle.

Aunque en Venezuela las mujeres estemos acostumbradas al sonido de las cornetas al pasar por la calle, esto es, sin duda, acoso, en muchos casos una forma de agresión tan o más dañina que la física. La agresión verbal, cuando recorres una cuadra o te bajas del carro a buscar algo, es acoso. Cuántas veces muchas de nosotras nos hemos cohibido de ir por la calle con un vestido porque el clima lo pide y con tan solo pensar en el «piropo» o “chiflido” que puedan darte, escoges irte con un abrigo y casi un turbante, al mejor estilo islámico. 

Lale es la menor de las cinco, a quien más adelante le tocará ser la más fuerte ante las reglas impuestas en su familia por la abuela y un tío. Las rebeldes mujercitas, huérfanas de padre y madre, establecen una relación profunda en la que sus opiniones comulgan porque han sido siempre ellas en contra de todo lo que, desde su irreverente punto de vista, para la sociedad en la que se hayan inmersas es inaceptable, y por lo tanto les traerá inconvenientes. Tachadas de inmorales y libertinas, comienzan a asfixiarse entre las paredes de una casa que se hace pequeña, enfurecidas por desear, como cualquier otra joven, encontrarse, descubrirse y experimentar; cual caballo salvaje y desbocado, galopar libres: vivir.  

Pronto su fraternidad se verá resquebrajada cuando una a una va cumpliendo los requisitos para ser entregada a un hombre que no conoce. Sin palabras, sin opiniones, sin amor, ilusión o deseo. Aun siendo niñas y con desconocimiento de sí mismas, son comprometidas a entregar sus vidas por obligación. 

Mustang es un dibujo de la condición femenina en un pueblo conservador de Turquía, donde Estambul será el sueño a perseguir, como una bocanada de aire fresco, donde los Nicab (Niqab) y los escotes se tropiezan en los callejones. Mustang es una puerta para todo aquel que quiera conocer un poco más sobre la represión a causa de género. Mustang es el escenario donde la hermandad se impone ante los lineamientos ortodoxos, ante la muerte; donde cinco hermanas cabalgan salvajes y con prisa para rescatar los sueños de libertad que conservan.

Mustang se llevó el premio a Mejor Película Europea en los Premios Goya 2016 y fue nominada a Mejor Película habla no inglesa en los Óscar 2016.

Andreina Isea

@ninaisea