De Interés: para obtener ganancias personales (María Elena Araujo Torres)

De Interés: para obtener ganancias personales (María Elena Araujo Torres)

María Elena Araujo Torres

María Elena Araujo Torres

Gracias a las dificultades, al rechazo, a los momentos desagradables, es que podemos emprender nuestras energías para aprender a resolver, a entender situaciones y a descubrirnos como autores de cualquier emoción o sentimiento que podamos sentir. El camino errado es considerar esas situaciones como mala suerte, transformarlas en dolor y rabia con elevadas posibilidades de convertirse en enfermedades, de somatizar esos desagrados.
Como siempre, depende de nosotros saber aprovechar las vivencias para convertirlas en ganancias personales. Entender, como ya hemos referido antes, que son grandes maestros los momentos contraproducentes y la gente que con su comportamiento pueda causarnos malestar.
Si seguimos creyendo que la gente que nos rodea, incluyendo familiares, son culpables de nuestras desdichas, insistimos en errar. Si hacemos depender nuestra salud emocional de los eventos que ocurran a nuestro alrededor entonces estamos dándonos pocas posibilidades de relajarnos realmente e ir resolviendo las situaciones del día a día.
Es importante, vital, que nos tomemos en serio el hecho de que depende totalmente de nosotros mismos tantos los estados emocionales como físicos que mantengamos en determinados momentos. Todo depende nuestro estilo de vida. Y esto no es un cliché, es verdad. Cuando lo entendamos y tomemos las riendas realmente de nuestras acciones entonces encontraremos eso que andamos buscando para vivir mejor.
Si desde que nos levantamos cada mañana nos molestamos, nos quejamos, arrugamos el ceño, con solo escuchar las noticias, estamos haciéndonos un daño irreparable que nadie podrá resolver sino nosotros mismos. Y no estamos haciendo alusión a la famosa invitación de ser positivo. Tampoco que seamos indiferentes ante situaciones adversas que puedan rodearnos. Y mucho menos a mantenernos de brazos cruzados ante las dificultades. Es entender que al asumir la rabia como una manera de defendernos estamos causándonos daño, aún más que con la misma situación adversa que pueda rodearnos.
La invitación es a analizar de qué manera podemos resolver las irregularidades que en un momento dado puedan afectar nuestra vida o la de quienes nos rodean. Es analizar para buscar la solución, aportar acciones que propendan al bienestar propio y colectivo, sin tomarlo personal, sin autoagredirnos. Resolver, accionar, desde el análisis previo. Tratar de respondernos porqué ocurren las cosas, sin flagelarnos.
Incluso se dice que cuando engordamos estamos dando respuesta a las dificultades, provocando daños en nuestra propia salud, comiendo desaforadamente, comiendo o bebiendo productos nocivos, comiendo poco en el día para posteriormente servirnos cualquier cantidad de comida y engullirla en una sola sentada, en la noche. No es justo para nuestro cuerpo que traduce todas esas agresiones en enfermedades. Y después creemos que tenemos mala suerte o que no tenemos la culpa. Ocurre que buscamos vías rápidas de expresar nuestros malestares, muchas veces sin estar conscientes de ello. Por eso es saludable siempre hacer una parada y preguntarnos por qué me está pasando esto, qué estoy haciendo contra mí mismo para provocarlo.
Por eso insistimos en que nuestros grandes maestros son los tropiezos, son las personas que nos fastidian, son los llamados fracasos. Son nuestros grandes maestros, sólo que no los reconocemos como tal. Si observamos nuestras propias vidas, podríamos reconocerlos y aprovecharlos para practicar soluciones, actitudes, emociones que a la larga nos beneficien como personas, como hijos, hermanos, padres, abuelos, amigos, compañeros. No importa siquiera la edad que tengamos, siempre tenemos el chance de reconocer las dificultades como oportunidades para aprender. De nosotros depende descubrir cuál es la lección a aprender. Sino continuaremos cometiendo los mismos errores, haciéndonos daño, una y otra vez. Es particular decidir el camino a seguir para continuar en el círculo de dolor o para traducir las experiencias en ganancias personales
María Elena Araujo Torres