De Interés: cómo encontrar la felicidad (María Elena Araujo Torres)

De Interés: cómo encontrar la felicidad (María Elena Araujo Torres)

María Elena Araujo Torres

María Elena Araujo Torres

Para muchas personas resulta cotidiano considerar las posesiones materiales, modos de vida o alcances ocupacionales de otras personas, más atractivos que los propios. Solteros pueden creer que los casados son más felices; habitantes de casas, que sus vecinos de apartamentos viven más cómodos o seguros; mujeres, que pudieron haber sufrido menos si hubieran nacido hombres; dueños de determinado modelo de carro, que el auto de su vecino es más resistente y bonito; muchachas de ojos pardos, que el color del de otras amigas es más atractivo. Todos estos ejemplos con su respectivo: y viceversa.
Estas inconformidades tienen que ver con las enseñanzas que recibimos desde niños, con las críticas y opiniones de diferentes personas que a medida que vamos creciendo van sembrando consideraciones acerca de lo que debería ser la vida, la forma de existir, las conductas a seguir. El niño va suprimiendo su esencia pura, su verdad como ser, para conformar una personalidad alimentada de las reglas o comportamientos de quienes le rodean, sean éstos familiares, amigos, vecinos, sin que ello signifique que estas personas sean malas o buenas, son gente con experiencias propias que suponen pueden aportar beneficios a quienes comienzan a vivir una vida propia, entre comillas.
Y decimos vida propia entre comillas porque para nadie es un secreto que somos un compendio de conductas aprehendidas respecto al comportamiento de quienes nos rodean, de mamá, papá, la maestra, hermanos, amigos de la familia, vecinos, en fin, como computadoras (valga la comparación) que alimentan su disco duro con la información que se le va añadiendo, inclinando la absorción de más conocimientos respecto a las personas que tengamos cerca y con mayor influencia cotidiana.
En consecuencia y, según aseguran los especialistas en conducta humana, nutrimos la conformación de nuestra personalidad con toda la información que recibimos desde que nacemos, haciendo una especie de descarte de las conductas que nos han hecho considerar como contraproducentes y asumiendo las que consideramos correctas. Esto ocurre incluso para quienes detentan una personalidad agresiva o contra el sistema social donde se desenvuelve. Son el reflejo de las personas que más influyeron en su proceso de aprendizaje de la vida.
Precisamente por estos procesos, si se quiere natural al moldear la personalidad, es que ocurre la ansiedad por suponer que otras personas pueden vivir una vida más atractiva que la propia. Que la muchacha hija de padres adinerados es más feliz pues tiene todo lo que desea; que la pareja casada con hijos que vemos pasear son la familia ideal; que el joven egresado de equis universidad con notas sobresalientes es realmente inteligente y seguramente exitoso en su próximo empleo. Imaginar y creer que tienen una mejor vida por las apariencias, porque se supone que así debe ser por antonomasia.
La cuestión es: acumulamos tanta información que en su mayoría pudiera ser falsa o un espejismo, y en función de esa información se anhela ser, sin siquiera analizar que se pudiera estar queriendo tener una vida ilusoria, sobre bases de anime. Como dice un viejo dicho: no todo lo que brilla es oro. Cuando nos acercamos podríamos tener una gran decepción al constatar que la realidad es otra o son otras, sorprendernos al conocer las verdades verdaderas.
Por eso se insiste en la sugerencia de tratar de buscar un modo de vida más orientada hacia descubrirnos, detectar nuestros anhelos predominantes, más conocidos como gustos, vocación, deseos de ser. Incluso sabemos que existen profesionales para ayudarnos a escudriñar qué es lo que realmente queremos hacer, qué nos atrae, qué nos gusta, y por allí encaminarnos para potenciarnos en la materia o las materias y ocuparnos para vivirlas, entendiendo que nadie es igual a nadie, que aunque compartamos espacios, gustos, o no, cada quien tiene potenciales propios a desarrollar para vivir los más cercanamente posible a la llamada felicidad.
María Elena Araujo Torres