Ir al contenido principal

Noticia al Dia

12 de octubre de 1492: Venezuela y la soberanía nacional (Nirso Varela)

12 de octubre de 1492: Venezuela y la soberanía nacional (Nirso Varela)
12 de octubre de 1492: Venezuela y la soberanía nacional (Nirso Varela)

Dos culturas distantes y distintas, se toparon circunstancialmente en el camino del tiempo, el 12 de octubre de 1492. En pleno Renacimiento europeo. Durante el esplendor civilizatorio de Tenochtitlán y Cusco. A partir de ese momento, se inició una conexión progresiva de dominio y sujeción de una contra otra.

La conquista española del continente que posteriormente se llamó América, se realizó a sangre y fuego. La corona de Castilla implantó en las tierras descubiertas, su soberanía absolutista. Colonizó sus comarcas, las integró jurídicamente a su reino y las bautizó «indias occidentales».

Sobre las cenizas de esa destrucción, España erigió una civilización a su imagen y semejanza en todos los aspectos de su rica cultura milenaria. En el siglo XVIII la transfiguración cultural estaba casi terminada.  Hispanoamérica era mestiza en todas sus dimensiones.

Durante trecientos años, España extrajo y trasladó a su entorno peninsular las riquezas de la tierra, el oro y la plata que sus galeones transportaron franqueando el Atlántico. España hizo lo que correspondía hacer según el dictado del espíritu de la época. Actuó de acuerdo con los cánones de su estatus de potencia imperial europea, en férrea competencia con sus vecinos.

La soberanía de las posesiones de ultramar del poderoso imperio español, descansaba en el rey, el soberano, quien la ejercía atendiendo a un secular pacto del monarca con sus súbditos, un pacto social o «pactismo» aceptado y obedecido por todos sus vasallos, tanto nobles como plebeyos.

Se fundaron las ciudades que hoy conforman las principales capitales hispanoamericanas con sus respectivos topónimos de origen vernáculo, muchos de ellos, haciendo honor a localidades y tribus originarias: México, Caracas, Bogotá, Quito, Tegucigalpa, etc.

Venezuela nació como unión territorial el 8 de septiembre de 1777, doscientos setenta y nueve años después de la llegada de Cristóbal Colón a las costas de Paria. Para entonces, sus principales poblados fundados en el siglo XVI, eran capitales de provincia. El rey dispuso la jurisdicción de las diferentes regiones venezolanas e instituyó su distribución política administrativa en entidades funcionales.

 Venezuela era en el siglo XVIII, una Capitanía General española en pleno crecimiento, ostentando pautas y elementos culturales que se equiparaban a las europeas en muchos aspectos, merced a la erección de catedrales, universidades, hospitales, templos, escuelas, teatros, plazas, calzadas, puertos y mercados.

 En ese contexto, las élites venezolanas buscaron probar en Valladolid, su pureza de sangre, su origen netamente español, para acceder a privilegios políticos y económicos. Luego, ellos mismos urdieron la independencia, y al alcanzarla, conservaron casi intactas sus prerrogativas de clase. Pero echaron a andar la rueda de un nuevo régimen moderno. Inauguraron la República e impusieron un pacto social basado en una incipiente soberanía popular democrática.

El rompimiento con la corona en tierras venezolanas se fraguó en las capas sociales privilegiadas. La declaración de independencia el 5 de julio de 1811 se convirtió en una forma de secesión, donde siete provincias representadas por sus diputados, decidieron separase de la Capitanía General de Venezuela invitando a las que no lo hicieron, a integrarse al proyecto de República y establecer una nueva soberanía.

La declaración produjo dos Estados diferenciados con sus respectivas banderas, enfrentados en los campos de batalla. El resultado al cabo de diez años de guerra, fue una Venezuela semi destruida que, no obstante haber alcanzado la independencia, no pudo ostentar su soberanía al integrarse al proyecto colombiano concretado en el Constituyente de Cúcuta de 1821.

En tanto en el proceso independentista venezolano se gestó y se logró la República, Colombia resultó un parto doloroso, un proyecto de Nación abortado por su inoperancia y errores iniciales. La verdadera República de Venezuela nació realmente en el Congreso Constituyente de Valencia en 1830, y dio sus primeros pasos firmes e irreversibles el 2 de enero de 1831.

La consolidación de Venezuela como República requirió poner a un lado la unión colombiana y execrar del territorio a su principal ductor, el Libertador Simón Bolívar. Por vicisitudes del destino, Bolívar vivió lo suficiente para presenciar la ruptura de Colombia antes de morir el mismo año, el 17 de diciembre de 1830.

 Para entonces, ya el Constituyente había legislado las leyes necesarias para el nacimiento de la nueva República y se preparaba militarmente para repeler los intentos continuistas del intruso gobierno de Rafael Urdaneta, en su afán de preservar la unión y traer de nuevo al Libertador como Comandante Supremo de Colombia.

El Gral. José Antonio Páez, líder fundamental de la guerra de independencia y promotor de los movimientos de separación de Colombia, se convirtió en el actor del momento. Inauguró y condujo con éxito la República de 1830 y la defendió contra la rebelión de Oriente en su primer periodo de gobierno formal.

Entregó pacíficamente la presidencia a su sucesor del partido opositor, el Dr. José María Vargas y, luego, en 1835, consumado el primer golpe militar contra la República por militares que se declararon bolivarianos y colombianos, Páez derrotó a los insurgentes y devolvió la primera magistratura al Dr. Vargas.

En esa ocasión, nombró segundo comandante a un hombre ya de su entera confianza, el Gral. Urdaneta, irónicamente, último presidente de Colombia y fiel subalterno de Simón Bolívar. Sin dudas, ambos líderes hicieron a un lado sus rivalidades de 1830 y sus roles de héroes de la independencia, para defender la nueva e ineludible realidad política, donde la ley prevaleció por encima de todo.

La República de 1830 fue el vehículo por medio del cual Venezuela alcanzó la plena soberanía. España será por siempre la «Madre Patria» que además de no conservar ningún territorio en América, ni una isla, como si las poseen Francia Inglaterra y Holanda, España celebra cada 12 de octubre el «Día de la Hispanidad».

[email protected]

Y no olvides visitar...