Flotación del dólar ha frenado el avance del mercado paralelo

Flotación del dólar ha frenado el avance del mercado paralelo

Foto: Referencial

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Los agentes económicos nacionales se mantienen a la expectativa sobre la evolución en la estructura del nuevo esquema cambiario, del que todavía se esperan acciones complementarias para mejorar el flujo de divisas que ayudarán a dinamizar la economía.

El tema medular es aumentar la oferta de dólares y lograr que las operaciones cambiarias tengan un referente más cercano a los fundamentos del mercado y disminuir las distorsiones que existen, derivadas del diferencial entre los tipos de cambio oficiales y el de los mercados alternativos.

Desde el anuncio del nuevo esquema cambiario los técnicos del Gobierno se han paseado por varios escenarios, para ampliar las opciones de participar en el sistema de divisas con tasa flotante, entre las que se ha manejado la permuta de papeles de deuda.

El propio Vicepresidente del Área Económica se mostró partidario de abrir esta ventana dentro un esquema que prevé un mecanismo de flotación limpia en la que se reconocen los fundamentos del mercado.

Pero la decisión aun no ha llegado y el capitán económico del Gobierno señaló que han pedido una prórroga para la implementación plena del Sistema de Divisas Complementarias, previsto para abril, ya que “todavía se afina la plataforma tecnológica”.

A su ritmo

El dólar flotante ha mostrado en los 51 días de operación efectiva una evolución promedio de sus precios de Bs. 5,18 diarios y en tres meses ha sufrido una depreciación superior a 100%.

Según los datos del Banco Central de Venezuela el promedio de asignación en este sistema es de 7,4% de la oferta diaria de divisas, manteniéndose un comportamiento sin oscilaciones.

Por otro lado, la evolución del mercado alternativo se ha detenido. Esto llena de dudas la naturaleza misma de esta cotización ya que la explicación de este comportamiento termina obedeciendo a dos posibles razones: La oferta del dólar flotante se ha ampliado y captó la demanda que antes se iba al mercado paralelo o, este mercado es meramente especulativo y no hay razones económicas que sustenten ese precio.

Además, los principales agentes del mercado cambiario, entiéndase bancos, casas de cambio, casas de bolsa, empresas transnacionales y grandes empresas nacionales, han percibido como positivo el desplazamiento de este referente.

Si bien es un impacto en los costos de las empresas, que logran entrar, la parte favorable es que se avanza hacia la sinceración de ese mercado y hacia la posibilidad de la unificación cambiaria y eventual supresión del control.

¿Cómo come este mercado?

El Vicepresidente del área económica Miguel Pérez Abad señaló la semana pasada que hay un presupuesto para financiar importaciones por 16.000 millones de dólares, de los cuales unos 4.000 millones estarían transándose en el dólar flotante.

Asimismo aseguró que ya existen ofertas de parte de empresas nacionales y transnacionales que operan en el país dentro de este esquema.

Por otra parte, algunos operadores cambiarios señalan que ante la merma sustantiva de los ingresos petroleros, este mercado ha venido siendo alimentado por los resultados de las operaciones swaps con parte del oro disponible de las reservas internacionales.

Nuevos costos

El gobierno ha venido hablando de “acupuntura” y “liposucción cambiaria”, en función de optimizar los recursos escasos en moneda fuerte de lo que dispone la República y así direcciona estos recursos a través del Sistema de Divisas Protegido conocido como Dipro.

En el caso del mecanismo de flotación, empresas del sector salud, higiene y limpieza, la agroindustria, el papel y las bebidas han recibido asignaciones por esta vía, luego de evaluar con las autoridades gubernamentales el reconocimiento de sus costos a esta tasa.

A partir de esta realidad vemos como van apareciendo nuevos precios oficiales en diferentes productos con la anuencia oficial, basado en una nueva estructura de costos que toma en cuenta el nuevo escenario cambiario.

“El Tipo de Cambio Complementario (Dicom) regirá para todas las transacciones no incluidas bajo el tipo de cambio protegido y fluctuará según la dinámica económica del país”, ha señalado enfáticamente Miguel Pérez Abad, jefe del equipo económico del Gobierno.

La otra cara de la moneda

El economista Asdrúbal Oliveros, socio director de la firma Ecoanalítica, señala que hay muchos aspectos, aún muy poco claros en el funcionamiento del Sistema de Cambio Complementario. Asegura que no hay claridad en el origen de las divisas, ni tampoco cómo funciona el mecanismo de asignación.

“La depreciación del tipo de cambio responde principalmente a una decisión política del Gobierno, de trabajar con una tasa más alta. El BCV ha decidido que la paridad se deslice, y se deslice hasta el punto que ellos la quieran tener”.

No está claro hasta donde va a llegar la tasa Dicom, pero según Oliveros la expectativa más probable es que se estacione en al rededor de los 600 bolívares por dólar.

El economista señala que todavía se trata de un mercado muy pequeño, donde apenas se transan un promedio de 2,1 millones de dólares diarios.

En cuanto al origen de la oferta de este sistema, se cree que proviene de varias vías: de la participación de algunas empresas del sector petrolero, además de Pdvsa (la principal oferente del esquema); de las divisas otorgadas a contratistas del Estado, que han acordado cambiar a esa tasa sus gastos en bolívares; y la participación de algunas compañías transnacionales no petroleras.

Oliveros subraya que no existe un mayor movimiento porque muchas empresas están a la espera del reglamento que dé forma a las operaciones de este mercado.

Por su parte el economista Leonardo Buniak advirtió que una devaluación muy pronunciada del bolívar significaría un incremento de las presiones inflacionarias, ya que habría que emitir más bolívares para adquirir las divisas ofertadas. Habría entonces una forzosa subida del circulante y de la liquidez monetaria.

Para este analista de riesgos financieros es evidente que el Gobierno busca lograr más recursos fiscales en moneda local para evitar una reducción sustancial del gasto público.

El Mundo