La OTAN prepara su ampliación precipitada por la guerra de Ucrania

La OTAN prepara su ampliación precipitada por la guerra de Ucrania

La OTAN prepara su ampliación precipitada por la guerra de Ucrania. Foto: Kenzo TRIBOUILLARD / AFP

El presidente estadounidense Joe Biden recibe este jueves a dirigentes de Finlandia y Suecia para discutir su petición de ingreso a la OTAN, que modificaría el mapa de seguridad europeo tras la invasión rusa de Ucrania.

La operación militar lanzada por Moscú el 24 de febrero empujó a los tradicionalmente neutrales países nórdicos hacia esta alianza liderada por Estados Unidos a pesar de las advertencias formuladas por el presidente ruso Vladimir Putin.

«Doy una calurosa bienvenida y apoyo firmemente las solicitudes históricas» de Finlandia y Suecia, dijo Biden en un comunicado, refiriéndose a ambos países como «socios incondicionales desde hace mucho tiempo».

El dirigente estadounidense recibirá el jueves al presidente finlandés Sauli Niinisto y a la primera ministra sueca Magdalena Andersson en Washington para tratar su adhesión, que requiere del respaldo unánime de los 30 países de la OTAN.

El principal obstáculo es Turquía, que acusa a los dos países nórdicos de acoger extremistas separatistas del Kurdistán, en conflicto desde hace décadas con Ankara.

Para rebajar la tensión, el jefe de la diplomacia estadounidense Antony Blinken se reunió en las Naciones Unidas con su homólogo turco Mevlut Cavusoglu, que definió el encuentro como «extremadamente positivo».

Putin, que justificó en parte la invasión de Ucrania por la expansión hacia sus fronteras de la OTAN, dijo esta semana que el ingreso de los países nórdicos no suponía «una amenaza directa».

«Pero la expansión de infraestructura militar a estos territorios va a generar ciertamente una respuesta nuestra», advirtió el presidente de Rusia, que comparte 1.300 km de frontera con Finlandia y una frontera marítima con Suecia.

 

«Un fracaso absoluto»

En Ucrania, la atención está centrada en la devastada ciudad portuaria de Mariúpol, donde más de 1.000 soldados locales siguen atrincherados en la acería Azovstal, según un líder separatista prorruso.

El gobierno ruso señaló que 959 combatientes ucranianos, incluidos 80 gravemente heridos, se rindieron esta semana y fueron hechos prisioneros.

El Ministerio de Defensa de Ucrania aseguró que hará «todo lo necesario» para rescatar al resto de soldados, pero admitió que no existía una opción militar disponible.

Aunque Kiev desea un intercambio de presos con Moscú, el destino de sus tropas es incierto puesto que el Kremlin no precisó si los tratará como criminales o como prisioneros de guerra.

En un desafiante discurso, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski afirmó que la invasión rusa era «un fracaso absoluto». 

«Tienen miedo de reconocer que se hicieron errores catastróficos al más alto nivel militar y estatal», dijo.

A pesar de su feroz resistencia en lugares como Mariúpol y la exitosa defensa de Kiev, las fuerzas ucranianas están perdiendo lentamente terreno en el frente oriental del Donbás, una cuenca minera controlada parcialmente por separatistas prorrusos desde 2014.

En el sureste de Rusia, el gobernador regional de Kursk, Ramon Starovoit, denunció el jueves un ataque que causó un muerto y varios heridos en el pueblo de Tetkino, junto a la frontera ucraniana.

En cambio, la situación se apacigua en Kiev, donde Estados Unidos reabrió su embajada cerrada desde el 14 de febrero, diez días antes del estallido de la guerra, anunció el departamento de Estado.

 

Juicio por crimen de guerra

Más de seis millones han huido al extranjero y más de ocho millones se convirtieron en desplazados internos, escapando de las tropas rusas que acumulan numerosas acusaciones de crímenes de guerra de Kiev y los países occidentales.

Una de estas acusaciones empezó a ser juzgado el miércoles en un repleto tribunal de Kiev, en el primer proceso por crimen de guerra vinculado a esta guerra.

Vadim Shishimarin, un soldado de 21 años de Siberia, se declaró culpable de haber matado a un civil desarmado de 62 años en el noreste de Ucrania y se arriesga a cadena perpetua.

El gobierno ruso dijo que no disponía de información sobre el caso, pero indicó que la mayoría de denuncias en Ucrania son «falsas» o meros «montajes».

Las acusaciones también son investigadas por instancias internacionales como la Corte Penal Internacional, que ha desplegado 42 efectivos en el país, o el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

 

Crisis alimentaria global

Acosado por sanciones y aislado por los países occidentales, el Kremlin respondió con la expulsión de decenas de diplomáticos de Francia, España e Italia.

La invasión también ha provocado un agujero enorme en las finanzas de Ucrania, cuyos ingresos fiscales se hundieron y dejaron un déficit de 5.000 millones de dólares mensuales.

Los países del G7 se reúnen este jueves y viernes en Königswinter, Alemania, para apoyar a la economía de Kiev, con la prioridad de completar una nueva ronda de financiación para cubrir el presupuesto ucraniano del trimestre en curso.

Pero los problemas se expanden por todo el mundo, donde la guerra está causando una inflación de los precios alimentarios, especialmente en las naciones en desarrollo.

Rusia y Ucrania producen el 30% del trigo mundial, con lo que el conflicto «amenaza con hacer caer a decenas de millones de personas en la inseguridad alimentaria, la malnutrición, el hambre», dijo el secretario general de la ONU, António Guterres.

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, advirtió en un foro en Panamá que esta inflación puede llevar a «una gran inquietud y tensión política» en Latinoamérica.

 

 

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AFP