‘Granny Ripper’: La abuela destripadora de Rusia

‘Granny Ripper’: La abuela destripadora de Rusia

Te contamos la historia de Tamara Samsonova, la “Abuela Caníbal” rusa, uno de los hechos más estremecedores de la crónica negra mundial.
Sesenta y ocho años de edad al momento de su detención. Diez víctimas en dos décadas. Un diario donde narraba sus horrendos crímenes. Su nombre: Tamara Samsonova. Su apodo: La “Abuela Caníbal” (Granny Ripper). Esta es una de las historias más estremecedoras en los años recientes de la crónica negra mundial.

Quién es Tamara Samsonova, la abuela caníbal rusa
Nació el 25 de abril de 1947 en Uzhur, en Rusia. Tras graduarse de la escuela secundaria, llegó a vivir a Moscú y entró a la Universidad Lingüística Estatal de Moscú. Ahí aprendió a hablar varios idiomas. Al graduarse se mudó a San Petersburgo, donde se casó con su esposo, Alexei Samsonov.

En 1971, ambos llegaron a vivir en la calle Dimitrovka. Después de varios años de trabajo en agencias de publicidad y en el hotel, Samsonova logro hacerse de una jubilación que le permitió vivir con tranquilidad en un vecindario donde todos se expresaban bien de ella.

En 2005 su marido desapareció sin dejar rastro. Tamara Samsonova comenzó a rentar una habitación vacía de su casa donde recibía a diversos huéspedes. Y así fie como su vida siguió adelante sin alteraciones.

Hasta que todo cambió algunos años después.

 

Una de las peores asesinas seriales de Rusia

La siniestra historia de Tamara Samsonova salió a la luz en 2015 cuando unas cámaras de seguridad la captaron transportando lo que parecían bolsas con restos humanos. Nadie sospechaba que adentro de ellas estaba el cuerpo desmembrado de Valentina Ulanova, diez años mayor que ella, a quien Samsonova cuidaba.

Cuando la policía consiguió una orden de investigación de la casa de Samsonova, halló un escenario digno de pesadilla. Entre otros objetos había una sierra sucia de sangre y una cortina de regadera rota y sucia.

Lo más perturbador fueron unos cuadernos donde, además de algunos episodios de su vida convencional, Samsonova describía 11 asesinatos con todo lujo de detalle. Los textos confesaban que la anciana había comido partes del cuerpo de sus víctimas, en especial los pulmones.

La redacción estaba en tres idiomas: ruso, inglés y alemán. Además de ello había libros sobre magia negra, tema que le apasionaba a Samsonova.

Uno de los fragmentos del diario decía:

«Maté a mi inquilino Volodia, le corté en pedazos en el baño con un cuchillo, puse las partes de su cuerpo en una bolsa y las tiré por diferentes zonas de la calle Frunzenski».

La anciana fue detenida el 28 de julio de 2015 y de inmediato comenzaron los interrogatorios para descubrir la verdad de lo escrito en su diario. Tamara Samsonova era descrita por sus vecinos como una mujer tranquila y amable a la que le gustaban los horóscopos.

Tamara Samsonova confesó el crimen en contra de Valentina Ulanova, a quien llamaba de manera cariñosa Valya. Vivían juntas desde hacía tres meses, pues Tamara la cuidaba. Luego de discutir debido a unos trastes sin limpiar, la mejor idea de la anciana fue matar a sangre fría a su indefensa compañera.

Envenenó su comida y arrastró el cuerpo inerte hasta el baño. Ahí lo envolvió con la cortina de la regadera y luego se dedicó a desmembrar el cuerpo para después meterlo en bolsas de basura, según señalaron medios como el Komsomolskaya Pravda, de Rusia.

La prensa bautizó la historia como Pesadilla en la calle Dimitrovka, haciendo alusión al lugar donde vivía Samsonova. A ella le pusieron el apodo de Baba Yaga, la bruja del folklor ruso que habita en los bosques y se alimenta de la carne de sus víctimas.

Durante los interrogatorios y el juicio, Samsonova mostró una actitud cínica. Por ejemplo, lanzó un beso a las cámaras de la prensa que fue captado en fotografía. Otro momento fue cuando el juez Roman Chebotaryov le pidió que se dirigiera a la corte y ella respondió:

“Me estoy sofocando aquí, ¿puedo salir?”.

“Me estaba preparando para esta acción judicial durante años. Todo se hizo deliberadamente… No hay manera de vivir. Con este último asesinato cerré el capítulo”.

El juez dijo:

“Me piden que la arreste. ¿Qué piensa de eso?”.

Y ella respondió:

“Usted decide, su señoría. Después de todo, yo soy culpable y merezco un castigo”.

Al momento de los interrogatorios, el examen psiquiátrico forense reveló que la anciana padece una enfermedad mental crónica en forma de esquizofrenia paranoide. Esto llevó a las autoridades a dudar incluso del contenido del diario.

Tamara Samsonova también confesó admirar al asesino serial soviético Andrei Chikatilo, apodado por la prensa el “Carnicero de Rostov”. Chikatilo es el serial killer soviético más infame y sanguinario de todos los tiempos, acusado de actos como canibalismo y asalto sexual. Fue ejecutado en 1994.

Un juez ordenó que enviaran a Samsonova a 950 millas al este de San Petersburgo, en un tren especialmente vigilado, a un hospital penitenciario de alta seguridad de Kazán para una evaluación detallada.

 

 

 

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