Princesa Diana: el cuento de hadas que no tuvo final feliz

Princesa Diana: el cuento de hadas que no tuvo final feliz

princesa DianaLa princesa Diana y el príncipe Carlos fue una de las parejas más afamadas del siglo XX. Desde el comienzo de su matrimonio, las cosas parecían no ir del todo bien, pues muchos sospechaban ya la infidelidad del príncipe Carlos, quien desde ese momento, estaría involucrado sentimentalmente con Camila Parker.

De acuerdo al portal Clarín, cuando Diana Spencer y el heredero de Gales se conocieron, él tenía su corazón completamente tomado por otra mujer: Camilla Shand (Shand era entonces el apellido de soltera), ahora conocida como Camila Parker.

Cuando joven, ella tenía un porte fuerte y atrevido que al poco tiempo de conocer al príncipe Carlos le diría con descaro: “Mi bisabuela, Alice Keppel, fue la amante de su tatarabuelo, Eduardo VII. ¿Lo sabía?”. Estaban en el campo de Polo de G. Park y corría el año 1970.

De acuerdo a diversos medios de comunicación, el príncipe Carlos y Camila Parker se convirtieron en amantes, pero al poco tiempo, ella volvió con su novio de siempre Andrew Parker-Bowles, de quien estaba enamorada.

Un tiempo después de ese intento amoroso fallido, el Times anunció el casamiento con Andrew Parker, dando como resultado un primer corazón herido: el del príncipe Carlos.

También se dice que durante años, el príncipe de Gales mantuvo algunas relaciones informales, la más conocida fue Sarah Spencer (hermana de Diana), pero también se lo siguió viendo cerca de Camilla. Se dice que pasaban juntos algunos fines de semana, bailaban durante horas en las fiestas sin importar lo que los demás dijeran o pensaran.

En ese momento Lady Diana Spencer, hija de los Vizcondes de Althorp, apareció en la vida del príncipe Carlos. Con tan solo 19 años, trabajaba como asistente en el jardín de niños Young England en Knightsbridge. Y a pesar de que el príncipe Carlos le llevaba 13 años de diferencia, parecía una buena candidata.

Ellos se conocieron y tiempo después protagonizaron el llamado “casamiento del siglo XX” , el cual desencadenó una serie de acontecimientos desafortunados, mentiras e historias paralelas que hasta la fecha, muchas de ellas siguen en misterio. Diana fue amada por el pueblo, celebrada, adorada (y perseguida) por los flashes… ¿pero realmente fue amada por el príncipe Carlos?

Pero todo parece indicar que el príncipe no tenía deseos de casarse con la princesa Diana a pesar de que era una mujer excepcional: bella, de buen carácter y con un gran corazón. Así lo planteó Pamela Hicks, amiga de la familia real: “Carlos no estaba enamorado de Diana, no estaba preparado para casarse”.

Camila Parker asistió a la boda de Diana vestida de blanco, un mensaje que fue interpretado por muchos como algo que enfatizaba que ella era la mujer a la que Carlos realmente amaba. Diana, joven e inocente deslumbró con un vestido de estilo “merengue” que robó todas las miradas de, literalmente, todo el mundo.

De acuerdo al libro biográfico “Prince Charles: The Passions and Paradoxes of an Improbable Life”, del escritor real Sally Bedell Smith, Carlos de Gales sufrió muchísimo los días previos a su matrimonio con Diana, hasta lloró la noche anterior, sintiéndose desgarrado por el amor que sentía por Camilla, pues pensaba que su relación amorosa desaparecería por siempre.

En el documental recientemente estrenado en National Geographic “Diana: en sus propias palabras” se revelan declaraciones inéditas que aportan nueva y asombrosa información de la vida de la princesa más famosa del siglo XX.

En una de las entrevistas, Lady Di describe el día de su boda como el “peor de su vida”; también declaró la manera en que le costó adaptarse a un estilo de vida tan estruicto, ya que su vida ahora estaba regida por protocolos de la realeza británica: «Un minuto no era nadie y al minuto siguiente era la princesa de Gales, madre, juguete de los medios, miembro de esta familia, lo que pueda imaginar. Fue simplemente demasiado para una persona, en ese momento.»

Diana y Carlos solo se vieron trece veces con el príncipe Carlos antes de casarse, aunque él la llamaba por teléfono: «Me llamaba todos los días durante una semana y luego no me hablaba durante tres semanas. La emoción cuando solía llamar era inmensa e intensa.»

En el documental antes citado, Diana confesaría que, ante el distanciamiento con su esposo (a los tres años ya habían dejado de tener relaciones sexuales), ella comenzó a tener interés en otros hombres: “Me enamoré perdidamente de alguien que trabajaba para mí. Él fue uno de los mejores amigos que he tenido”, dice Lady Di de su guardaespaldas Barry Mannak, quien murió en un accidente sospechoso.

En diciembre de 1992, se anunció oficialmente el divorcio de los príncipes de Gales. El escandaloso proceso finalizó cuatro años después, hasta el 28 de agosto de 1996. Su título de nobleza le fue quitado y ella se desconectó de la familia real. Ya no pudo llamar a sus hijos William y Harry, sino que tuvo que tratarlos bajo los condicionamientos del protocolo. Diana se encontraba más sola que nunca.

Un año después, Diana se enamoró de Dodi Al Fayed, hijo del millonario empresario Mohamed Al Fayed, junto a quien falleció en el famoso accidente de auto. Incluso, en una ocasión, fueron capturados en un yate en el Mediterráneo.

De acuerdo a las polémicas declaraciones de Lucía Flecha de Lima, la mejor amiga brasileña de la princesa Diana, Al Fayed no fue su gran amor: «Yo le pregunté directamente si sentía algo intenso y pasional por él, y me dijo que no. Aquello no iba a terminar en casamiento, ni siquiera llegaría a un compromiso».

La misma Lucía declaró que el gran amor de Diana Spencer siempre fue Carlos, a pesar de que nunca fue correspondida de la misma manera y de que le fue infiel con Camila Parker, Diana siempre estuvo acompañada de la sombra de esta mujer hasta el día de su muerte.

Carlos de Inglaterra se casó con Camilla Parker Bowles el 9 de abril de 2005, con quien permanece hasta el día de hoy y quien, al parecer, será la próxima reina de Inglaterra una vez que el príncipe Carlos se convierta en rey.

Soy Carmín