El mango es el maná de los zulianos: Desayuno, almuerzo y cena

El mango es el maná de los zulianos: Desayuno, almuerzo y cena

Ilustración: Jairo García

Un mosaico de verdes y amarillos, su carne, color naranja y jugosa, ese es el mango, una fruta codiciada, que es capaz de saciar el hambre en medio de la crisis.

El maná, como llamaron los israelitas al alimento, es el mango en el Zulia, donde el Señor le dijo a Moisés, que haría llover alimento del cielo para confiar cada vez más en él.

Así está sucediendo en Venezuela, se ha multiplicado esta fruta exótica, en medio del desierto. El mango se convirtió en el maná que saciará el hambre de las familias. Es una fruta enviada del cielo, para calmar el hambre en tiempos de crisis.

Así es como, después del plátano, el mango se ha convertido en la fruta exquisita más consumida, donde niños, jóvenes y adultos se encaraman en los árboles que cultivan este fruto capaz de calmar el hambre.

Muchos, han cambiado las ‘arepas’ por un manguito jugoso, resulta económico, y además se caracteriza por su alto contenido de vitamina C. Sin embargo, años atrás, han muerto varios venezolanos por caer de árboles al intentar alcanzar mangos… Esto, a causa del hambre que se vive en el país, por la crisis.

En septiembre del año 2017, en Maracaibo, un niño de 10 años, murió al caer de un árbol de mango de cinco metros de alto, el hecho, según familiares ocurrió en su casa, ubicada en el barrio El Éxito del Marite, al oeste de Maracaibo. El niño, estudiante de quinto grado, era único hijo y le encantaba encaramarse en el árbol a buscar mangos, pero en una de esas perdió el equilibrio y cayó al vacío.

Asimismo, han muerto varias personas al intentar alcanzar la fruta que es un ‘salvavidas’ en medio de la escasez…

Mientras tanto, los que poseen un árbol de mangos, no pueden vivir en paz en sus hogares: “Tengo que estar pendiente, porque se saltan por la noche a mi casa por los mangos. No sé qué tipo de personas tengo aquí intentando alcanzar esta fruta. Yo vivo sola y es un peligro para mí”, expresó Claudia Méndez.

Así que, los mangos ya no están en el suelo, porque todos se pelean por esta fruta exótica que en Venezuela, es fácil de conseguir, pero en otras partes del mundo, como la isla de Kyushu al suroeste de Japón, es difícil de adquirir. Todos los años, hacen una subasta de la temporada en Miyazaki. En el año 2015, pagaron 2.500 dólares por un par de mangos.

Venezuela, es afortunada por tener gran cantidad de mangos, que se han convertido en el ‘pan’ en medio de la crisis económica.

Carlis Corpas

Ilustración: Jairo García

Noticia al Día