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Escuela de Gaitas Heriberto Molina busca conquistar La Gaita del Año 2026 con un canto de fe y esperanza: “Mi gran litoral”

Bajo un profundo sentido de fe, reflexión y amor al prójimo, la Escuela de Gaitas Heriberto Molina se alista para dejar su alma en cada escenario con su tema promocional “Mi gran litoral”, una obra con la que aspiran a conquistar el codiciado galardón en el concurso La Gaita del Año 2026.

La propuesta musical, que rinde un sentido y respetuoso homenaje a las familias y comunidades afectadas por los sismos registrados en el estado La Guaira el pasado 24 de junio, nació de una revelación espiritual y de un profundo clamor de solidaridad nacional.

El talento y la inspiración detrás de la obra

El tema es el resultado del talento conjugado de grandes exponentes del género: la letra lleva el sello de Melvin Álvarez Rincón, mientras que la música pertenece al reconocido autor Albis Reyes.

La interpretación de esta conmovedora pieza está a cargo de las jóvenes voces de Sol Bohórquez y Samantha Díaz, quienes con apenas 12 y 13 años de edad, y un año de formación en la institución, aportan una frescura inigualable y un talento desbordante.

"Este tema es muy especial para nosotros, ya que está dedicado a todas las personas afectadas en el sismo de La Guaira. Quisimos rendir un homenaje a todas esas personas que pasaron por esa terrible situación", expresaron los jóvenes talentos, visiblemente emocionados tras la grabación realizada en los estudios de la Fundación Gaiteros de Corazón.

Una escuela con alma, fe y disciplina

Bajo la dirección musical de Glexis Guevara y con el respaldo de experimentados instructores, la Escuela de Gaitas Heriberto Molina se diferencia por cultivar no solo la excelencia musical, sino también valores espirituales y humanos fundamentales.

Para su director y equipo formador, la escuela se cimenta sobre la premisa de que la formación de los niños y jóvenes consta de un equilibrio perfecto: 50% talento musical y 50% talento humano y espiritual. Con un fuerte arraigo en los principios cristianos —cada uniforme lleva grabado un versículo bíblico, como el de Proverbios 4:13—, la institución busca alejar a los jóvenes del ocio y sembrar en ellos la semilla del bien, fomentando que sean buenos hijos, hermanos y ciudadanos guiados por Dios.

Un legado que trasciende generaciones

El proyecto pedagógico y musical lleva con orgullo el nombre del recordado maestro Heriberto Molina (padre), uno de los grandes pilares de la gaita zuliana. Su hijo, Heribertico Molina, quien compartió décadas de trayectoria y complicidad musical a su lado, hoy asume con orgullo este espacio de enseñanza junto a los nuevos talentos, manteniendo viva la llama de la tradición y el respeto por los legados que hicieron grande al género.

Texto/Foto/Video: Luis Miguel Flores
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