Los bates venezolanos fueron los grandes protagonistas en el despertar de los Medias Rojas de Boston, que este sábado aplastaron 17-1 a los Orioles de Baltimore.
En una jornada de pesadilla para el pitcheo local, los criollos Willson Contreras y Andruw Monasterio comandaron un rally de diez anotaciones en el noveno episodio que puso fin a la racha de cuatro derrotas de la novena patirroja.
La ofensiva de Boston, que había lucido aletargada en las últimas semanas, encontró en la fuerza de sus figuras venezolanas el combustible necesario para firmar una entrada de récord, anotando más carreras en ese capítulo final que en sus 26 compromisos previos combinados.
El encargado de encender la pólvora en el noveno tramo fue Andruw Monasterio. Con las almohadillas congestionadas, el infielder caroreño desapareció la pelota por todo el jardín izquierdo para conectar su primer jonrón de la campaña: un Grand Slam que silenció a la afición de Baltimore y marcó la salida inmediata del relevista Keegan Akin. El batazo no solo fue su primer vuelacerca del 2026, sino el golpe anímico que desmoronó por completo la resistencia de los Orioles.
Por su parte, el receptor Willson Contreras ratificó por qué es uno de los bates más temidos del lineup de Boston. Contreras se unió al festín con un soberbio cuadrangular de tres carreras en el mismo noveno acto, redondeando una tarde productiva en la que acumuló cinco carreras remolcadas.
Su capacidad para traer corredores al plato fue la constante durante todo el encuentro, consolidándose como el eje del ataque bostoniano.
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