El jamaiquino Usain Bolt y su historia de amor en Ostrava

Usain Bolt y su historia de amor en Ostrava

Usain Bolt

Usain Bolt (L) y el jefe ejecutivo del distrito Ivo Vondrak posan para los fotógrafos durante una rueda de prensa el 26 de junio de 2017 en Ostrava. Foto: AFP

Estoy casi como en casa», dice la leyenda del atletismo Usain Bolt sobre la austera y poco paradisíaca Ostrava (República Checa), con la que ha tejido una relación especial a lo largo de su carrera y en la que este miércoles correrá los 100 metros por novena y última vez.

El hombre más rápido del planeta baja el telón con un recorrido que tendrá como punto culminante el Mundial de atletismo que este agosto se disputa en Londres (Inglaterra). Pero antes, era obligatoria una parada en Ostrava, cuyo público le ha visto crecer.

Desde los 20 años Usain Bolt corre en Ostrava

Usain Bolt -récord del mundo en 100 m (9.58) y 200 m (19.19)- llegó a la ciudad checa (antigua cuna siderúrgica y minera del país) por primera vez en 2006, cuando solo contaba con 20 años. Dos años después, se convirtió en triple campeón olímpico en Pekín.

Ostrava ha seguido de cerca y de forma progresiva la ascensión del astro, que solo se ha perdido dos citas en 11 años como profesional (las de 2013 y 2014).

La estela del atleta en la urbe se deja sentir, por ejemplo, en uno de los altos hornos que se encuentra a las afueras de la ciudad, rebautizado con el nombre «Torre Bolt»; igual que un café que también tiene por nombre el apellido del atleta, así como el símbolo de un rayo (emblema del jamaicano) decorando una de las paredes del establecimiento.

Trato amable y servicial

«Estoy muy contento de poder venir aquí porque se trata de una de mis citas preferidas», dijo el velocista, de 30 años, este lunes. «Correr aquí por última vez es un sentimiento increíble».

«Estoy casi como en casa. El público siempre ha sido extraordinario. No importa que haga mal tiempo, los seguidores acuden y el estadio está siempre lleno», apuntó Usain Bolt.

En el origen de esta historia de amor entre Usain Bolt y Ostrava está el eslovaco Alfons Juck. El director de la prueba reparó en el atleta jamaicano en 2002, cuando éste se impuso en la final de 200 m de los campeonatos del mundo junior.

La invitación oficial llegó dos años después, en 2004, pero una lesión impidió que Bolt asistiera ese mismo año. En cualquier caso, el ‘matrimonio’ no tardaría en formarse.

La clave de este vínculo especial está en el trato amable y servicial que la organización le ha dispensado siempre a la estrella.

Una filosofía de trabajo que a lo largo de los años también ha atraído a otras grandes figuras del atletismo como Wayde Van Niekerk, Mo Farah, David Rudisha o Christian Taylor.

«Conseguimos entablar desde el comienzo una muy buena relación con su entrenador, que siempre ha apreciado nuestra cercanía», explica Alfons Juck a la AFP.

«Siempre le damos prioridad a Bolt, incluso a la hora de determinar la fecha de la cita, que se define en función de sus posibilidades. Intentamos hacer todo lo posible para
satisfacerle», agrega.

«Nos adaptamos a él y eso marca la diferencia. No se trata de dinero, todo el mundo puede pagar lo que nosotros le pagamos», insiste.

Usain Bolt viaja en ‘Jet privado y tiene su videoconsola’

Un ejemplo de este trato privilegiado se deja ver en el jet privado puesto a disposición de Usain Bolt para que realice el trayecto Londres-Ostrava.

«Nuestra ciudad es de difícil acceso y los aviones que llegan aquí son pequeños. Para él y sus largas piernas eso supone un problema», asegura Juck, que siempre reserva para el jamaicano la misma habitación en uno de los grandes hoteles de la ciudad, en la que no falta una videoconsola.

La retirada de la estrella jamaicana tendrá irremediables consecuencias sobre la disciplina y sus distintas citas deportivas, que ya buscan una figura a la altura de Bolt.

«Habrá nuevas figuras pero no habrá un nuevo Usain Bolt», asegura Juck en tono fatalista. «Él es especial. Ha batido récords imposibles y además tiene carisma y una personalidad única. Nadie podrá igualarlo».

Ostrava tendrá que conformarse con la promesa que lanzó Usain Bolt: volverá a la ciudad en 2018, pero esta vez como simple espectador.

AFP