El enfrentamiento entre el Real Madrid y la alta directiva del balompié español alcanzó su punto de no retorno. La entidad de Chamartín reaccionó con contundencia institucional ante unas polémicas declaraciones de Javier Tebas, exigiendo de forma categórica su renuncia tanto a la presidencia de LaLiga como a la vicepresidencia de la Real Federación Española de Fútbol.
La chispa que hizo estallar la crisis fue un pronunciamiento del directivo en redes sociales, donde equiparó las estrategias comunicacionales de la Casa Blanca y las emisiones de Real Madrid TV con las tácticas de manipulación de masas empleadas por la propaganda nazi en el siglo XX.
Pese a que el mandatario de LaLiga intentó matizar que se refería estrictamente al método de construcción del relato y no a la ideología, la cúpula merengue tachó el señalamiento como un agravio gravísimo, repugnante en lo moral e inaceptable para quien representa al fútbol profesional.
Desde las oficinas de Valdebebas se sostiene que este episodio no es un hecho aislado, sino la continuación de una campaña sistemática de hostigamiento por parte de Tebas hacia el club y su directiva. El Madrid reprochó además la actitud del dirigente frente al denominado caso Negreira, recriminándole enfocar sus energías en desacreditar a la institución blanca en lugar de liderar una investigación transparente sobre los pagos efectuados por el Barcelona al estamento arbitral, situación que obligó al club a acudir a la Uefa para pedir la regeneración del arbitraje español.
El cruce de acusaciones —que incluye señalamientos de Tebas sobre presiones a periodistas y victimización mediática— marca el segundo pronunciamiento oficial de la directiva blanca contra el máximo ejecutivo del campeonato en menos de treinta días. Para la institución madrileña, la falta de neutralidad del dirigente invalida su continuidad al frente del estamento deportivo, dejando la relación institucional en un estado de fractura total.
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