¿En realidad funcionan las vendas de colores?

¿En realidad funcionan las vendas de colores?

Foto: Agencias

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Lo habrás visto mil veces: gente corriendo en el parque con tiras de colores estridentes (azules, rosas, amarillas, negras…) pegadas en las piernas, o atletas olímpicos y deportistas de éxito, como Cristiano Ronaldo, luciéndolas en espalda, torso, brazos o cuello. Es el ‘kinesio taping’ o vendaje neuromuscular, que se utiliza en caso de lesiones para disminuir el dolor y la inflamación, mejorar el drenaje linfático, tonificar o relajar el músculo.

Sin embargo, la ciencia no acaba de ver clara su utilidad. Una revisión reciente de distintos trabajos para valorar sus aptitudes como tratamiento en el dolor lumbar crónico llega a esta conclusión: “Se necesitan más estudios de alta calidad para fortalecer la evidencia de la efectividad del ‘kinesio taping’ en el dolor crónico lumbar”. Más o menos la misma a la que llegó otra revisión de la Universidad de Extremadura en 2011: “Aún se precisan estudios de mejor calidad metodológica que evidencien los efectos que se le atribuyen”. Y una tercera, de 2014, publicada en el Journal of Physiotherapy sobre su efectividad en afecciones musculoesqueléticos dice que no es mejor que el placebo.

Moises del Hoyo Lora, preparador físico del Sevilla Fútbol Club y profesor en la Universidad de Sevilla, realizó un estudio con futbolistas que consistió en colocarles vendas neuromusculares en el cuádriceps (músculo que ocupa la cara externa del muslo): “En función de cómo las coloques sobre el músculo puedes relajar o aumentar el tono del mismo. Vimos que el músculo no mostraba mejora tras el vendaje al realizar determinadas pruebas de fuerza”, dice. Entonces, ¿por qué lo utilizan los deportistas? “Puede ser que funcione por efecto placebo, la sugestión de la persona es muy importante en algunas terapias. Aunque no existe suficiente evidencia científica, si ellos se sienten bien con las vendas, ¿por qué no utilizarlas?”, responde.

Cuándo se utiliza

El ‘kinesio taping’, que se compone solo de algodón elástico, sin principio activo entre sus fibras, sí triunfa en la práctica clínica: “Se utiliza, por ejemplo, en casos de inflamación de rodilla, de linfedema (hinchazón) ocasionado tras una cirugía mamaria e incluso para aliviar el dolor menstrual”, apunta José Manuel Fernández Rodríguez, profesor de la Escuela de Fisioterapia en la Universidad de Castilla-La Mancha (Toledo). Según explica, su mecanismo de acción se basa en que “al tirar de la piel se estimulan receptores nerviosos y se ponen en marcha mecanismos neurofisiológicos que podrían explicar por qué el dolor baja o por qué se altera el tono muscular”. Aunque coincide en que actualmente no hay suficiente evidencia científica que apoye este mecanismo de acción.

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