Cosa dura ser coach en la LPB

Cosa dura ser coach en la LPB

pick and popEn Venezuela el trabajo menos estable es ser coach de un equipo de baloncesto, en especial en la LPB. ¡Dos derrotas… y fuera! Así de simple.

Aquí los proyectos valen menos que un billete de monopolio. El técnico que venga con ideas utópicas que vaya recogiendo sus cosas, pues de un calendario de 36 partidos no puede pifiar en ninguno.

Es que ni siquiera estar toda la temporada en el primer lugar es garantía para quedarse. Ya ha pasado, un equipo es campeón bajo el mando de tres mentores.

Y no importa que la plantilla que le disponen los gerentes tenga menos garantías que pasear con un Samsung S3 en Las Playitas (zona comercial de Maracaibo) a las tres de la tarde, aquí lo que importa es meterse en la pelea, aun así el pobre coach mire al banco y su dolor de cabeza aumente.

Néstor Salazar es un oasis en medio del desierto que es la LPB. “Mama Osa” ha sabido asentarse en el banquillo saurio con un proyecto deportivo respaldado por la gerencia capitalina.

¿Los resultados? Son tangibles 11 temporadas metiéndose en la postemporada.

Guaros quiere seguir la fórmula negriroja, claro en Barquisimeto hay billetera solvente y dispuesta a gastar, pero ven en el “Che” García en el cerebro de un proyecto deportivo que apuesta a más.

En Barquisimeto el objetivo sin duda marcar pauta, una época algo así como el Trotamundos de los años 80’s.

Muchos se pusieron las manos en la cabeza por un contrato de seis años a un coach ¿¡qué es eso!? Exclamaron a viva voz y yo les respondo: eso se llama proyecto.

Gigantes fue otra divisa que intentó enrumbar su destino deportivo bajo un proyecto, lástima que los resultados no fueron positivos en los últimos años, pero de seguro que Carl Herrera instauró una filosofía de trabajo que tarde o temprano dará fruto para la gente de Guayana.

¡Gracias a Dios soy periodista y pichón de agente! Pues con esta crisis de seguro lo que menos quiero ser es un coach en la LPB.

Manuel PortilloManuel Portillo (@Manu524