En un electrizante debut en la Copa del Mundo 2026, la selección de Bélgica logró rescatar un amargo empate 1-1 frente a su similar de Egipto, en un partido correspondiente a la primera jornada del Grupo G.
Los Diablos Rojos, que partían como claros favoritos del sector, se vieron sorprendidos por un combinado africano que estuvo a punto de propinar un nuevo golpe a las potencias del torneo, siguiendo la tónica de la jornada inaugural tras la sorpresiva igualdad sin goles entre España y Cabo Verde.
El conjunto egipcio saltó a la cancha con una motivación extra: celebrar el cumpleaños número 34 de su máxima estrella, Mohamed Salah. Fue precisamente el delantero del Liverpool quien encendió la luz de los Faraones en el minuto 20 del encuentro, cuando desbordó a la defensa belga y sirvió una asistencia perfecta para que Emam Ashour batiera las redes y pusiera el parcial 1-0.
A partir de ese momento, la escuadra dirigida por el astro de la Premier League supo replegarse y complicar la circulación del balón de los europeos. Sin embargo, la insistencia belga y los ajustes en el banquillo terminaron rindiendo frutos en la segunda mitad. El ingreso del histórico artillero Romelu Lukaku inyectó la potencia que le faltaba al ataque de los Diablos Rojos.
En el minuto 66, la presión ejercida por el delantero provocó el error de la zaga egipcia; un centro peligroso terminó desviándose en el defensor Mohamed Hany, quien anotó en propia puerta para decretar el 1-1 definitivo.
A pesar de los intentos de ambas escuadras por llevarse los tres puntos en los minutos finales, el marcador no se movió más. Con este resultado, el Grupo G arranca con máxima paridad, dejando sensaciones encontradas para una Bélgica que deberá ajustar piezas si quiere consolidar su favoritismo, y un panorama esperanzador para Egipto, que demostró tener las herramientas para competirle de tú a tú a los grandes del planeta.
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