Hace 35 años se produjo la máxima goleada en un Mundial de Fútbol

Hace 35 años se produjo la máxima goleada en un Mundial de Fútbol Hungría 10 El Salvador 1

El Salvador no tuvo suerte en el sorteo de la Copa del Mundo 1982 y además se ganó la máxima goleada mundialista. El azar los ubicó en un grupo complicado, junto al campeón reinante Argentina, el subcampeón europeo Bélgica y el siempre complicado Seleccionado de difícil Hungría. Ningún salvadoreño creía que su equipo podía superar la primera fase, sin embargo tampoco nadie esperaba sufrir el impresionante golpe del encuentro debut, en el que La Selecta fue triste protagonista de la mayor goleada de la historia mundialista: 10-1.

En el tercer día de competencia en España, El Salvador hizo su presentación en un Mundial.

A pesar del gran entusiasmo que había en el plantel centroamericano, el fútbol húngaro fue demasiado para la falta de experiencia salvadoreña. De esta manera describió la impresionante goleada 10-1 el periódico La Vanguardia: «La superioridad de Hungría sobre su oponente, superioridad a la que incluso da risa mencionar por aquello de que suena a perogrullada, fue más que una superioridad táctica y de aprovechamiento de ocasiones que no una superioridad técnica y física».

A los 23 minutos el conjunto europeo ya ganaba 3-0, entonces el entrenador Mauricio Rodríguez sacó al mediocampista José Rugamas e incluyó al delantero Luis Ramírez.

El equipo americano aún soñaba con acercarse en el marcador cuando finalizó la primera etapa sólo tres goles abajo. Sin embargo, en el segundo tiempo llegó lo peor.

A los nueve minutos el resultado ya era 5-0. En ese momento hizo su ingreso Laszlo Kiss, quien sería el máximo artillero del partido con tres anotaciones. El resto de los goles se repartieron entre siete futbolistas diferentes.

 

Descuento honroso

Tras el descuento de Luis Ramírez a los 19, llegaron cinco festejos más de Hungría, que cerró la cuenta a los 38 minutos. En este momento ya se había producido la máxima goleada de la historia mundialista.

El 10-1 tuvo sus consecuencias en El Salvador. El joven arquero Ricardo Mora -17 años de edad- afirmó tras la derrota: «Si Hungría nos propinó una goleada fue por no ser cobardes.

No nos sucedió por ser cobardes, nos sucedió porque éramos muy valientes, y que por esas cosas raras del destino, a nosotros nos sucedió ese accidente». Tras su regreso a El Salvador, Mora sufrió múltiples ataques, incluso su auto fue ametrallado con él adentro.

El mediocampista Silvio Romeo Aquino declaró: «Pasé cinco días llorando, porque no jugué un partido. Creo que nos equivocamos en el planteamiento y creemos que podíamos ir de tú a tú con ese equipo; y ellos nos llevaban ventaja en la condición física nos vimos mal, bajamos la guardia y fue una gran debacle».

De la otra vereda, el goleador Laslzo Kiss también se refirió al histórico partido: «Fue especial, muy raro que se vuelva a reptir ese marcador.

A nosotros nos salieron todas y a ellos ninguna, porque tuvieron oportunidades para hacer goles. Conocíamos bien el estilo centroamericano, a pesar de que sabíamos poco de El Salvador.

Ellos eran más de toque y habilidad que de físico. Eso fue bueno para el fútbol de nosotros, porque hizo el partido abierto».

El delantero salvadoreño Luis Baltazar Ramírez «Pelé» Zapata fue el autor del único gol de su equipo en la Copa y lo festejó a lo grande, pese a que el marcador ya estaba 0-5.

Así lo recuerda: «Varios de mis compañeros me dijeron que no hiciera algarabía, porque nos podían marcar más goles y de hecho lo hicieron. Lo celebré como si estuviéramos ganando el partido».

 

Vamos a celebrar

Pero no todas fueron pálidas para la Selección de El Salvador después de la derrota.

También hubo tiempo para la diversión, cuando los meseros del Hotel Tiro de pichón Campo Amor de Torrevieja retaron a los integrantes del plantel centroamericano a un partido amistoso. Nadie recuerda cómo terminó el partido, pero lo cierto es que sirvió para levantar al menos un poco la moral. Joaquín Ventura lo recuerda: «Lo de los meseros fue divertido, lo tomamos como un relajamiento. De ellos salió la idea y nosotros le pedimos permiso a los entrenadores. Jugamos en la canchita de Torrevieja, Elche. Querían levantarnos la moral y lo hicieron, nos desquitamos de la máxima goleada 10-1″.

ESPN / Noticia al Día