MIRADA DULCE…Traigo medio país en las pupilas (Alexis Blanco)

MIRADA DULCE…Traigo medio país en las pupilas (Alexis Blanco)

MIRADA DULCE…Traigo medio país en las pupilas. Quisiera ofrendároslo. Nunca esta nación necesitó tanto de sus artistas. De sus creadores de las artes escénicas. Hasta el hartazgo hemos subrayado este detalle: sólo la cultura salvará a la humanidad de estos estadios de comflagración y de ira fraguada desde los escaños de la mala praxis política. Pero hoy no quiero escribir sobre esto. Ayer, mientras él crespúsculo bañaba con sus luces caraqueñas la esquina de El Afínque de Marín, aquí en el viejo barrio de San Agustín del Sur, un sólo hombre, Ury Rodríguez, demostró que la memoria supera cualquier factor de bloqueo, externo o interno. Cuando comienza su espectáculo, El tiempo qué pasa, este notable actor, cuya figura por momentos nos recordaba a El Pis, bebía, bailaba y contaba unos cuentos hermosisimos a su única compañera en escena, una inolvidable y dúctil marioneta (cuánto habría gozado mi Dylan con esta obra). Ury saldrá hoy de gira hacia el oriente y por allá volverá a invitar a gente del público para que venga a recibir las bendiciones de su abuela-madrina-novia y compañera de viaje. Esta escena pondría a delirar a los muchachos que en nuestro Teatro Baralt se desarrollan como ángeles voladores de mirada dulce. He ahí el secreto de todo gran arte: La Mirada y sus infinitos recónditos placeres benditos. Bailar ese son rucaneado, esa conga atemperada que te mueve los hombros, caderas, pies y cabeza con la sinuosidad infinita del son que jamás se fue de Cuba…

Este teatro Alameda es un insólito lar de desarrollo cultural comunitario. Mañana entrevistaré a sus gerentes y creadores. No hay que ser un prestidigitador como Ury para comprender que el arte viene desde la calle y entra al teatro y ya no quiere, ni puede, salir ya de él. Aquí está este milagro que ustedes pueden mirar por internet si googlean 100%San Agustín, verbo y gracia, el sitio que les permitirá mirar junto conmigo este remarcable proceso de liberación controlada, jejeje, sí, como aquellos fármacos que alguna vez padecimos. Liberación desde el espíritu y la inteligencia, desde el corazón y la comuna. Es tiempo que volvamos a Jesucristo y empecemos a perder el miedo a esta palabra de unión y estilo político, en el buen sentido de la palabruja. Ayer abrazamos al noble maestro dramaturgo, Pablo García Gámez y además de la fanfarria de trompetas, címbalos y clavecines, sonó esa música desde la memoria, esa que endulza la mirada, como si miraras un cuadro de Edgar Gutiérrez o de Elvis Rosendo o de Dina Atencio o Gloria Castillo. Ese “entrompar” una obra de arte y dejar que ella nos arrulle como un gato que nos ronronea antiguos himnos de acción gregaria, supongan, los blues en la Orilla Cultural y Pandit enseñando a usar el lago como un telón para entrenar esa mirada dulce de la que seguiré hablando por estos días, desde aquí, Sabana Grande, donde, dice Blades, siempre es de día.

Prometo seguirles contando. Más tarde contactaré a Julito para que publique esta bitácora del mirar en Noticia Al Día. Mientras tanto, sigo entrenando este dulce sabor del mirar profundo. La Mirada será, ahora más que siempre, herramienta clave de liberación. Se los garantizo. Ahora les dejo un poema y la promesa de continuar mirando hasta enceguecer o…
Salud…!

Vallejo les recita:

Un hombre pasa con un pan al hombro ¿voy a escribir, después, sobre mi doble? otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila,mátalo ¿con qué valor hablar del psicoanálisis? otro ha entrado en mi pecho con un palo en la mano ¿hablar luego de sócrates al médico? un cojo pasa dando el brazo a un niño ¿voy, después, a leer a andré bretón? otro tiembla de frío, tose, escupe sangre ¿cabrá aludir jamás al yo profundo? otro busca en el fango huesos, cáscaras
¿cómo escribir, después del infinito? un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza ¿innovar, luego, el tropo, la metáfora? un comerciante roba un gramo en el peso a un cliente ¿hablar, después, de cuarta dimensión? un banquero falsea su balance ¿con qué cara llorar en el teatro? un paria duerme con el pie a la espalda ¿hablar, después, a nadie de picasso? alguien va en un entierro sollozando ¿cómo luego ingresar a la academia? alguien limpia un fusil en su cocina ¿con qué valor hablar del más allá? alguien pasa contando con sus dedos
¿cómo hablar del no-yó sin dar un grito?

 

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Alexis Blanco