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Madera noruega: Jon Fosse premio Nobel de Literatura

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De nuevo han colapsado todos los pronósticos acerca del ganador del Nobel de Literatura 2023 e incluso no extrañará que Suecia y media ignore quién es Jon Fosse, el escritor noruego que acaba de ser inmortalizado por su obra.

Muy temprano, hoy jueves 5 de octubre, mis heraldos blancos literarios, Diomedes Cordero y Ronald Rodríguez, compartieron la noticia emanada desde Estocolmo.

Fosse ha sido laureado “por su prosa innovadora y por dar voz a lo que no se puede decir”.
Y lo ha dicho, principalmente, a través del teatro. Fosse es una de las voces fundamentales de la dramaturgia contemporánea. La chuleta Wikipedia extiende su mano:

“Jon Olav Fosse nació en Haugesund, Noruega. Debutó en 1983 con la novela Raudt, svart (Rojo, negro). Su primera obra, Og aldri skal vi skiljast, se realizó y publicó en 1994. Jon Fosse ha escrito novelas, cuentos, poesía, libros infantiles, ensayos y obras de teatro. Sus obras han sido traducidas a más de cuarenta idiomas. Él es ampliamente considerado como uno de los más grandes dramaturgos contemporáneos del mundo”.

Insiste nuestra aliada virtual en perfilar al nuevo héroe de las letras (literal, en su país es un ídolo, supongamos que es el “Miguel Cabrera de la escritura”): Fosse también se ha clasificado con el número 83 en la lista de los cien mejores genios vivos por The Daily Telegraph. Desde 2011, Fosse se le ha concedido la Grotten, una residencia honoraria propiedad del Estado noruego y ubicado en las instalaciones del Palacio Real, en el centro de la ciudad de Oslo…”. Noruega es una nación que aclama su talento.

Según El País de España, “El ritmo de escritura de Fosse es muy particular: no suele usar puntos, sólo comas. “Puede que lleve a la página mi bagaje de mal músico. Para mí escribir es escuchar, es un acto más musical que intelectual. En un texto la forma debe ser extremadamente exacta, cada coma, cada cambio está medido para que al leer puedas sentir las olas, un latido, y el cambio de ritmo según avanza la trama. Esta unidad entre forma y contenido es necesaria. Con la escritura ocurre igual que con un ser humano: no se puede separar el alma del cuerpo, un cadáver no es una persona”, declaró.

En su haber literario se encuentran novelas, cuentos, obras de teatro o libros infantiles. Una de sus obras más recientes es Mañana y tarde (Nórdica / De Conatus), que se publica hoy mismo: cuenta la historia de la vida de un personaje llamado Johannes de la cuna a la tumba. Trilogía (De Conatus) es otro de sus libros traducidos: el volumen reúne tres breves novelas en las que Fosse relata una trágica historia de amor en la Noruega rural. Hoy incluimos parte de esa obra clave para leerla y comprenderlo.

Septología (De Conatus) es una novela en siete partes y varios volúmenes, donde el autor busca aquellos detalles de la sociedad que ignoramos, pero que, aun así, nos condicionan, subraya el diario español.

“Su producción (sic) se ha comparado con la de Ibsen y la Beckett, y en su país natal es considerado como un autor nacional, donde comparte trono con otros escritores de relevancia como Jo Nesbø o Karl Ove Knausgård. Fuera también ha tenido notoria repercusión: su obra ha sido traducida a 40 idiomas, y en 2007 fue ordenado caballero de la Ordre National du Mérite de Francia…”.
Es devoto de Lorca.

“Me apasiona su trabajo, pero no recuerdo cómo lo descubrí. Es uno de mis autores favoritos de todos los tiempos. Cuando leo las traducciones de sus versos siempre acabo añadiendo mis notas. Aunque no sé español, he adaptado Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba usando diccionarios en distintos idiomas. Hay un sonido muy particular en su obra y yo traté de capturar la poesía y el ritmo tan claro de su escritura. Lorca escribe una música literaria parecida a la que yo trato de plasmar”, dijo.

Otro aspecto clave de la vida del flamante nuevo premio Nobel de Literatura tiene que ver con sus aficiones etílicas: “Nunca he podido escribir cuando bebía, porque me volvía sentimental, perdía la precisión, la agudeza, el foco, la claridad; incluso con una pequeña cantidad de alcohol mi escritura se volvía pésima. No escribo todos los días, pero cuando lo hacía, la combinación durante muchos años era escribir de día y beber de noche. Cuando empecé a hacerlo por las mañanas tuve que parar…”. Ahora tendrá tiempo de brindar con el mundo: ¡Salud!

Alexis Blanco

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