La dramática historia de la mujer mas fea del mundo que se enamoró de un hombre miserable

La dramática historia de la mujer mas fea del mundo que se enamoró de un hombre miserable

Julia Pastrana

El periodista, Andrés Cortés cuenta para el portal Upsocl la dramática historia de la mujer más fea del mundo: Julia Pastrana.

Los médicos la definieron como “la pecaminosa unión de un mono y un humano”. Tras descubrir que Julia estaba embarazada, su marido cobró entradas para que la gente viera el parto. Pero cuando su hijo y ella agonizaban en la camilla, su crueldad superó todos los límites.

El año 1834 en el país de México nació una niña que llamó la atención de toda la comunidad científica. Su aspecto físico solo dejaba una teoría disponible y los especialistas de la época lo dijeron: la niña era la pecaminosa unión de un mono y un ser humano. Esta es la historia de Julia Pastrana.

Julia estaba llena de pelo por todo su cuerpo. El pelaje nacía principalmente desde su espalda e iba en aumento hasta la zona del coxis. También tenía un defecto en la mandíbula con encías protuberantes y una doble fila de dientes. Considerando todas estas características, que tuviera bigote, patillas y pelo en sus manos, no era nada extraño.

La niña fue criada como empleada en la casa de una adinerada familia mexicana. Allí aprendió labores domésticas y, de acuerdo a crónicas que aún existen a día de hoy, era “modesta, servicial y sin pretensiones“.

La sociedad del entonces, al igual que la ciencia de la época, no estaba preparada para entender la rara condición que afectaba a Julia: hipertricosis lanugiosa y hiperplasia gingival.

La primera es una rara condición que se caracteriza por la presencia excesiva de pelo en la cara, cuello, tronco y extremidades. La segunda, una enfermedad que afecta el tejido blando de las encías, aumentando su tamaño y, en casos más graves, incluso es capaz cubrir y afectar los dientes.

El desconocimiento de estas patologías obligo a que Julia Pastrana viviera una vida degradada al término de fenómeno de feria ambulante y de circo.

A sus 20 años empezó a trabajar exhibiéndose de feria en feria bajo el apodo de “La mujer oso” o simplemente, “la mujer más fea del mundo”. Su rotundo e infeliz éxito la llevó hasta Estados Unidos en 1854. De acuerdo a Noticiero Televisa, en una de sus presentaciones se encontraba Alexander B. Mott, un famoso médico neoyorquino que dijo lo siguiente:

Es el más extraordinario ser vivo de los últimos tiempos, es un curioso híbrido entre un humano y un orangután“.

-Alexander B. Mott

Como si la vida de Julia Pastrana no fuera lo suficientemente difícil, apareció Theodore Lent, un empresario artístico estadounidense que veía mucho potencial económico en ella.

El hombre no lo dudó ni un segundo y comenzó a cortejarla hasta que ella se enamoró de él y se casaron. Ese fue el inicio de su esclavitud, pues Lent la llevaría de gira por Europa, donde claramente Julia despertaría curiosidad y ella se convertiría en un muy lucrativo matrimonio.

Además de las funciones públicas que Lent realizaba con un ánimo puramente lucrativo con Julia, también realizaba “fiestas privadas” (y pagadas) en donde nuevamente Julia era el centro de atención.

Para darle mayor atractivo, Lent le enseñó a cantar y bailar a Julia. Ella, por su parte, aprendió a leer y escribir en 3 idiomas, lo cual era una de las pasiones de Julia, aunque Lent siempre la anunciaba como una completa salvaje.

En 1859, encontrándose en una gira por Moscú, Julia Pastrana descubrió que estaba embarazada. El 20 de de marzo de 1860 Julia estaba a punto de parir. Su esposo Lent obviamente estaba preocupado de la situación. Preocupado económicamente, pues se encontraba cobrando entradas para presenciar el parto “en vivo” de Julia.

De acuerdo a los relatos, Julia dio a luz a un hijo varón idéntico físicamente a ella, pero él solo sobrevivió dos días. Julia, por su parte, murió a los 3 días después de su hijo. Lent, sin ninguna muestra de empatía, vendió entradas para presenciar la agonía y último suspiro de Julia Pastrana.

Si bien la muerte de Julia y su hijo podría significar el fin de la “empresa” de Lent, esto solo fue el comienzo. Theodore Lent mandó a momificar a ambos y los vendió a la Universidad de Moscú.

Pasó poco tiempo para que el hombre descubriera que la universidad estaba haciendo su propio negocio por concepto de “visitas públicas científicas” con las momificaciones de Julia y su hijo. Lent no se quedó de brazos cruzados.

El empresario no perdería la oportunidad económica que veía ante sus ojos y, presentando el certificado de matrimonio, reclamó a su “pobre familia embalsamada“. Una vez recuperó los cuerpos, ingenió una plataforma y vistió a Julia como bailarina rusa y un niño clavado por los pies luciendo un traje de marinerito.

Así pasaron los años hasta que en 1864 Lent se encontraba de gira con su familia embalsamada por Suecia hasta que escuchó hablar de un circo local donde presentaban a una mujer barbuda.

Obviamente nuestro “amigo” Lent se interesó en la mujer y adivinen qué hizo: intentó cortejarla. Primero con flores, luego con bombones y finalmente cartas de amor en donde afirmaba que se parecía a su ex-esposa que había muerto.

La mujer cayó nuevamente ante los encantos de Lent y no pasó mucho para que ambos contrajeran matrimonio. Una vez estaban juntos, Lent comenzó a presentara su nueva esposa como “La hermana desaparecida de Julia Pastrana“, mientras alquiló a su familia embalsamada a un museo.

El año 1880 Theodore Lent perdió la razón luego de tanta manipulación y mentiras. Fue encerrado en un asilo donde, a los pocos años, moriría. Su segunda esposa reclamó a la Julia embalsamada junto a su hijo como herencia conyugal. Ella las vendió y desapareció para siempre.

No obstante, Julia junto a su hijo continuaron cambiando de dueño hasta que en 1973 el obispo de Olso canceló su exhibición en Noruega y decidió darle una sepultura cristiana. No obstante, este humanitario acto fue impedido por el empresario que en ese entonces las tenía a su cargo. Con el tiempo las “momias” fueron olvidadas en alguna bodega hasta que en 1976 le robaron el vestido donde la tenían guardadas.

De acuerdo a los medios, Julia Pastrana fue vista por última vez en 1990, en el sótano del instituto Forense de Medicina de Rikshopitalet de Oslo.

Como dato curioso, en 1963 el cineasta italiano Marco Ferreri dirigió el filme “La Donna Scimmia”, pero no tuvo mucha aprobación por la crítica especializada.

Sin lugar a dudas, la historia de Julia Pastrana es lo más triste que hemos visto. Su incomprendida enfermedad fue tratada como si ella fuera un monstruo y las personas abusaron de ella económicamente.

Así cuenta la historia Wikipedia

Julia Pastrana (1834 – 25 de marzo de 1860) fue una mujer mexicana nacida en algún lugar de la sierra de Sinaloa,1​ que exhibió su hipertricosis en Europa.

De origen indígena, nació en el seno de una tribu de nativos americanos conocidos como “Root Digger”, Indios “buscadores de raíces”, que vivían en la zona occidental de México. Tenía hipertricosis o “síndrome del hombre lobo», es decir, su rostro y su cuerpo estaban cubiertos totalmente de pelo negro y lacio. Sus orejas y la nariz inusualmente grandes y sus dientes eran irregulares. Charles Darwin se refirió a ella en los siguientes términos:
«Julia Pastrana, una bailarina española, era una mujer extraordinariamente fina, pero tenía una gruesa barba y frente velluda. Fue fotografiada y su piel puesta en exhibición. Pero lo que nos concierne es que tenía en ambas quijadas, superior e inferior, una irregular doble hilera de dientes. Una hilera colocada dentro de la otra, de lo cual el doctor Purland tomó una muestra. Debido al exceso de dientes, su boca se proyectaba y su cara tenía la apariencia de la de un gorila.»
Sus mandíbulas fueron estudiadas por el Real Colegio de Cirujanos de Londres.
Los panfletos la anunciaban contando su supuesta historia, estos panfletos decían que una mujer india llamada Espinosa, se separó de su tribu en 1830, todo el mundo pensó que había muerto ahogada, pero años después fue encontrada por unos vaqueros. Espinosa alegó haber sido capturada y encerrada en una cueva por un grupo de indios hostiles, en una zona llena de osos y mandríles, pero este hecho nunca quedó demostrado. Espinosa iba acompañada de una niña de 2 años, de la cual afirmaba no ser su madre, aunque daba muestras de quererla mucho. Posteriormente esta mujer se casó y bautizó a la niña como Julia Pastrana. Espinosa acabó muriendo y Julia se fue a vivir a una población cercana. Acabó incorporándose a la familia del gobernador del Estado Federal mexicano de Sinaloa, Pedro Sánchez. Trabajo allí de sirvienta durante años hasta que en abril de 1854 decidió volver a su tierra natal.
En el camino hacia su tierra natal, conoció al norteamericano M.Rates, quien enseguida vio el negocio y ese mismo año Julia marchaba a EEUU. Su primera aparición como fenómeno de circo tuvo lugar en 1854, en el Gothic Hall de Nueva York. Pronto marchó a Cleveland con un nuevo mánager, por no decir amo, el señor Beach. El Doctor S. Brainer, que allí la conoció, la llamó una “especie distinta”. Allí asistió a grandes bailes y galas militares, se dice que los soldados hacían cola para bailar con ella. Después viajó a Londres, en este momento su mánager era Theodor Lent. Antes de llegar allí fue anunciada por los periódicos como “La indescriptible”(«The Nondescript»). La imagen que daban de ella era la de una mujer feliz, contenta con su situación que, decían, le gustaba, viajar, guisar y coser. En sus espectáculos además de mostrar su rareza, Julia bailaba y cantaba en español y en inglés.
En 1857, después de Londres, Theodor Lent había apalabrado más espectáculos en Alemania, pero allí se encontró con problemas ya que las autoridades no aprobaban el espectáculo. Theodor presentó a Julia como actriz de teatro.6​ En Leipzig Julia portagonizó una obra de teatro de enredo escrita especialmente para ella, llamada «Der curierte Meyer»: trataba de un hombre que se enamoraba de una dama la cual siempre llevaba un velo, cuando el pretendiente no estaba en escena Julia se destapaba la cara mostrándosela al público para hacerle reír, finalmente muestra la cara a su enamorado y éste pierde todo el interés. La policía alemana puso espías en la sala porque no se fiaban de lo que Theodor les decía; la obra fue cancelada y el teatro clausurado después de tan solo dos representaciones sobre la base de que era una obra inmoral y obscena.
Por esta época recibió muchas proposiciones de matrimonio, pero en una entrevista realizada por una publicación alemana (Gartenlaube) le preguntaron por qué había denegado todas aquellas proposiciones, a lo que respondió que ninguno de los pretendientes era lo suficientemente rico. Se dice que esta idea era originaria de Theodor, el cual deseaba casarla con un hombre rico y esta era su forma de atraer a alguno. Julia había acumulado mucho dinero, y finalmente fue Theodor el que le pidió el matrimonio en 1857.
Se casaron y siguieron la gira por Austria. En Viena Theodor le obligó a pasar exámenes fisiológicos bastante exhaustivos y le prohibió salir a la calle durante el día. En 1859 quedó embarazada. En Moscú, durante una gira en 1860, Pastrana dio a luz a un bebé con «características similares a las suyas». El bebé falleció a las 35 horas de nacer y Pastrana murió por complicaciones posparto cinco días después.
Lent no abandonó la gira, y contactó con el profesor Sukolov de la Universidad de Moscú al que finalmente le vendió los cadáveres de su esposa e hijo. Sukolov decidió momificar ambos cuerpos y los expuso en el Instituto Anatómico de la Universidad de Moscú. Como atrajeron tantas visitas, Lent decidió reclamar aquellas momias. Así se inició un proceso judicial que Lent ganó, al presentar su certificado de matrimonio con Julia. Primero intentó poner las momias en funcionamiento en el mundo del espectáculo ruso, pero le denegaron el derecho, alegando que aquello no tenía nada que ver con fines científicos. Así que en 1862, solo dos años después de que Julia muriese, decidió volver a Inglaterra donde no le ponían ninguna restricción a su espectáculo. Pronto la fama se desinfló y finalmente alquiló las momias a un museo itinerante de curiosidades.
Por esa época Lent conoció a una mujer con características similares a Pastrana, se casó con ella y la llamó Zenora Pastrana, presentándola al mundo como «La Hermana de Julia Pastrana». De nuevo consiguió las momias que seguían alquiladas al dueño del museo itinerante y los cuatro (Theodor, Zenora, y los cuerpos de Julia e hijo) iniciaron un viaje. Finalmente, Zenora y Theodor se instalaron en St. Petersburgo en 1880; en ese momento Theodor comienza a padecer una enfermedad mental, que le acabó postergando a un sanatorio.
Zenora se traslada a Munich en 1888 y allí reclama la propiedad de las momias, las consigue y en 1889 de nuevo se exhiben los tres Pastrana en una exposición antropológica llevada por J.B. Gassner, quién se quedó con las momias y las acabó vendiendo en 1895, al mejor postor, en una gran convención circense de Viena. Zenora se retiró y se volvió a casar con otro hombre.
Las momias desaparecieron de la vista del público. Aparecieron en Noruega en 1921 como propiedad de Mr. Lunds, que las incorporó a su «cámara de los horrores». Durante la ocupación alemana en 1943, se ordenó que dicha colección se destruyese, pero Mr. Lund consiguió persuadir a las autoridades alemanas de que la «Apewoman» (mujer mono) irían bien para las arcas del III Reich. Julia y su hijo se exhibieron por los territorios ocupados alemanes.
Las momias estuvieron en exhibición hasta 1970, cuando hubo una protesta durante una visita de los EE. UU. y se retiraron de la vista al público. Unos vándalos irrumpieron en las instalaciones de almacenamiento en agosto de 1976 y mutilaron la momia del bebé. Los restos fueron consumidos por ratones. La momia de Julia fue robada en 1979, pero almacenada en el Instituto Forense de Oslo después de que el cuerpo fuera reportado a la policía, pero no identificado. Se identificó en 1990 y permaneció en un féretro sellado en el Departamento de Anatomía de la Universidad de Oslo desde 1997.
En 1994, el Senado de Noruega recomendó que se inhumaran los restos de esta mujer, pero el Ministerio de Ciencias decidió conservarlo para que en el futuro los científicos pudieran estudiarlos. Sin embargo, para tener acceso a sus restos se debía obtener un permiso especial, que sólo se otorgaba a quien demostrara verdaderos intereses científicos.
En abril de 2012, la universidad noruega se comprometió a devolver el cuerpo de Julia a México.
El 7 de febrero de 2013, sus restos fueron entregados a autoridades Mexicanas.Los restos mortales de la sinaloense fueron depositados en el Cementerio Histórico, del Estado de Sinaloa, en un acto de honestidad, de dignificación y de respeto a los derechos humanos. Finalmente, el 13 de febrero de este mismo año, Julia Pastrana fue sepultada.

En el arte

El 14 de octubre de 2013 se anunció el desarrollo de la película Velvet, basada en la vida y experiencias de Julia Pastrana, a partir de un guion original de Celso García y Francisco Payó y bajo la dirección del primero.
En 2015, la compañía de teatro mexicana El Milagro, bajo la dirección de David Olguín, realizó la obra de teatro La belleza, inspirada en su vida, y específicamente en su relación con Theodor W. Lent. La obra se presentó en agosto del 2016 en la Ciudad de México.