El Teatro Baralt inauguró Jardín Lilia Boscán de Lombardi

El Teatro Baralt inauguró Jardín Lilia Boscán de Lombardi

Foto: Cortesía

En una gratísima ceremonia en la que convergieron representantes de todos los sectores de la vida pública de Maracaibo quedó inaugurado un nuevo espacio cultural, dentro del monumento histórico y artístico Teatro Baralt, para el encuentro y el disfrute de los ciudadanos, residentes o visitantes. Invitado a la ceremonia, nuestro colaborador constante en dicha área, Alexis Blanco, nos ofrece una crónica de la velada donde el espíritu de la poeta Lilia Boscán de Lombardi fue protagonista.

DESDE EL JARDÍN LILIA…Floreció la poesía comprometida con Maracaibo, la pasada noche de miércoles 30, en el patio del Teatro de teatros, el Teatro Baralt, transformado en ese jardín de las delicias que Lilia Boscán de Lombardi instigó tantas veces, ora como evocación del legendario cuadro de El Bosco, ora como instigación de la belleza como ejercicio de ciudadanía. Floreció esa simiente de la poeta hecha cantiga de familia y de urbe, florecita de versos alineados con el cosmos sin fatiga, ella, la maestra dulce de procederes clásicos siempre amenos al oído sin esfuerzo:

Colmena de recuerdos
dispersos en la trama de la noche,
regreso a la infancia
en el aroma intacto de las plantas.
Fragancia de campo en cada hoja
manantial de murmullos conocidos
nubes amarillas se alejan lentamente
arrastrando los fragmentos de mi vida.
Mosaico de imágenes
Torbellino de hojas secas
Hundo la mano en el corazón del vértigo
Y bebo ansiosa la esperanza
de no perder el hilo de los sueños
que se eleva más allá de las montañas.

Ochenta años habría celebrado ayer nuestra poeta valerana, junto con su Ángel y sus diez retoños más sus trece nietos, ella, bonita en sus gestas y en sus cátedras de filigrana:

Se me perdió el corazón
en las profundidades de un sueño,
yo lo buscaba en las nubes,
en la noche misteriosa,
en el canto de los astros,
en el campo de la luna,
en la frontera del cielo.
Con la luz del nuevo día
encontré dos corazones,
uno al lado del otro,
latiendo como uno solo.

 

Foto: Leonte González

Foto: Leonte González

Foto: Leonte González

Foto: Leonte González

Foto: Leonte González

Foto: Leonte González

Foto: Leonte González

Foto: Leonte González

 

Esta última imagen condensa el sentimiento profundo que concita esta acción poética permanente: hoy más que siempre el arte es, por vocación y por urgencia, corazones latiendo uno al lado del otro, en acción gregaria constante. El jardín Lilia es el Teatro Baralt mismo, condensando ese movimiento de interacción social cotidiana que, desde la cultura y sus meandros, fluye indetenible como una fuente medicinal para la psique y el alma de esta ciudad transida. Temprano en la tarde, ayer mismo, Jesús Lombardi moderó una conversación pública con Miguel Ángel Campos y Pedro Romero, quienes establecían los principios y términos de entendimiento que instigan a que el Teatro Baralt, desde su condición de monumento patrimonial insoslayable, respire y vibre, haciendo a la gente vibrar y respirar, una condición rediviva de lo que tiene que ser esta institución: viva y a plena disposición del ciudadano que la requiera.

Es aquí donde adquiere este jardín de Lilia, con quien habríamos compartido un guiño recordando a Chance, el personaje jardinero de la novela de Jerzy Kosinski, cuya sabiduría prodigiosa contrasta con su condición naif. Ella habría entendido que su jardín está abierto a la ciudad entera, a la ciudadanía que allí podrá comparecer para compartir café, algún bocadillo y señal abierta de “guaifai”, amén del encuentro para conversas y diálogos que refrendan profundamente toda esa sabiduría jardinera.

 

Foto: Cortesía

Te sorprendí
al mirarte intensamente,
al proponerte una huida inesperada
a aquel lugar oculto
donde el mar furioso
a las rocas de espuma coronaba.
Te sorprendí
al abrazarte
frente al sol en llamas
que se hundía lentamente
en el regazo del agua.

Gente muy bonita estuvo ayer acompañando a la familia de Lilia en la inauguración y bendición del párroco Andrade, quien desde la Basílica llegó con sus bendiciones y abluciones benditas. Personalidades de todos los hemisferios cerebrales amalgamadas por la sustancia y el poder de la palabra en su templo sagrado. El director del Acervo Histórico, Jesús Ángel Parra ofrendó un magistral compendio de las cualidades humanas, familiares, catedráticas y poéticas de doña Lilia Boscán de Lombardi, de la pertinencia de su honra, de la fortaleza y vigor de su heredad institucional.

Luego, cual monje sublime, el maestro Valmore Muñoz Arteaga desarrolló una hermosísima lectura de los pergaminos lúcidos y generosos de la “subversiva” inauguración de un jardín en un teatro. Aquí resulta importante rogar a quienes compete hacerlo, la pronta divulgación textual y precisa de estos discursos, incluido el del maestro ensayista Campos, quien aludió ese compromiso constante, desde su reinauguración, de la maestra Lilia para con el Teatro Baralt. Recordó ese Libro precioso cuya trascendencia -subrayó su paisano, Campos- consistió en tatuar esa presencia monumental en la conciencia gregaria del ciudadano, tanto el lugareño como el visitante. Es decir, acompañando la idea del arquitecto restaurador, Paolo Donghia, del Teatro como casa abierta y como nicho donde la memoria fusiona fundamentos éticos y estéticos. Eso gestó ella:

En mi casa era al revés,
los fantasmas no salían
en las noches de tormenta,
ni andaban por los rincones
ocultos entre las sombras.
En mi casa era al revés
los fantasmas se sentaban
en la mesa de comer,
miraban por la ventana
la luz del amanecer.
Eran fantasmas pacíficos
no asustaban a nadie,
en el patio se quedaban
contemplando sorprendidos
el árbol de las naranjas.

Dylan estuvo en mis brazos, querubín encantado, duende de este jardín donde suele, como ahora seguramente será rica entropía ciudadana, autoreconocerse como un ser con pleno derecho a sorber y nutrirse desde el arte, cada uno de sus sueños y esperanzas. Y por momentos sintió la mano de la poeta mesándole los cabellos hasta dormirlo…

Una lluvia de pétalos
rojos de sangre amada,
una sinfonía de notas
más allá de la distancia,
una mujer solitaria
mira por la ventana
con el corazón en llamas.

Desde el jardín de Lilia, el Teatro Baralt florece..!
Enhorabuena..!
Salud…!

 

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Alexis Blanco

Noticia al Día