El payaso Pirulí: “La vida es buena, nada es peor”

El payaso Pirulí, al abrigo del cielo: “La vida es buena, nada es peor”

payaso-Pirulí-maracaibo-1

El payaso Pirulí, al abrigo del cielo: “La vida es buena, nada es peor” – Foto: José López / Noticia al Día

Ya no hay carpa, ni aplausos, ni fanfarria circense. Desde hace 15 años, el payaso Pirulí vive en las calles del casco central de Maracaibo. Salió de su natal Barquisimeto, lejos de situaciones familiares que prefiere no detallar, para recorrer la vida conforme a su alma libre y buena.

Su nombre de pila es Naudy Ramón Valera y por más de 50 años ha puesto al servicio de quien lo desee, su capacidad de inspirar alegría. “Siempre he sido payaso”, afirma quien durante años integró el elenco del circo Kron.

Con el pasar del tiempo y la rudeza de la calle, su trajecito, el sombrero de goma espuma multicolor y la nariz roja desaparecieron de su vestimenta, apenas un corbatín recubierto de lentejuelas, nos habla levemente del personaje que interpreta.

 

payaso-Pirulí-maracaibo-2

 

 

Pirulí cuenta con 65 años. Sus días transcurren sin grandes novedades ya que tiene “la bendición de Dios y buena salud”.

Además están sus inseparables: ‘La Yoli’ y ‘Pirulo’, una perra y un gato que considera como hijos. El felino, por su naturaleza de trotamundos, se pierde a ratos pero vuelve con los suyos en algún momento del día. Entre tanto, La Yoli no lo deja ni a sol y a sombra. Duerme de día, porque de noche vela con gran celo el descanso de su amo, en algún rincón, a la intemperie.

Pirulí ha rechazado los ofrecimientos de vivir en una casa de abrigo o ancianato, porque no quiere abandonar a sus mascotas. No se imagina la vida sin ellos, no tiene corazón para dejarlos atrás.

 

payaso-Pirulí-maracaibo-3

 

Pese a esa vida desamparada, Pirulí no expresa ninguna queja, ni amargura. Al contrario, conversar con él permite comprender que la felicidad puede manifestarse en las cosas más simples y hasta en circunstancias adversas. “No hay percance malo en vivir la vida”, dice.

Tratando de indagar en su historia, nos cuenta que tiene un hijo de 35 años que vive en Bogotá. Nunca se han relacionado, perdieron todo contacto desde que la madre se lo llevó a otras tierras, a temprana edad.

En esta vida callejera de Pirulí, ocasionalmente alguien – a cambio de unas monedas – le invita a encarnar el rol de payaso… De resto, el tiempo se le va a la sombra de algún árbol o caminando por el centro. En fácil encontrarlo entre las Torres Petroleras y el centro comercial La Redoma.

“La vida es buena, nada es peor”, sostiene este anciano lleno de sabiduría que agradece a quienes le proporcionan algo de dinero o alimento. 

 

payaso-Pirulí-maracaibo-4

 

Pirulí, despojado de todo bien material, se sabe rico en otras cosas también necesarias para el ser humano. “Mi virtud es hacer reír a otros”, concluye.

¿Deseos? Ahora mismo, espera que alguien lo ayude a viajar a Barquisimeto, volver a la tierra que le vio nacer es un anhelo que se le hace recurrente. 

Llegó la hora de despedirnos. Sentado en la acera junto a La Yoli, nos regaló una sonrisa,  agradeció el tiempo compartido y nos dio la bendición. 

 

payaso-Pirulí-maracaibo-5

 

 

 

Lea también: La crisis migratoria venezolana se convirtió en la más grande de la historia del continente

 

 

Para recibir en tu celular esta y otras informaciones, únete a nuestro canal en Telegram haciendo clic en este link: https://t.me/NADZulia.

Además, puedes seguirnos en Instagram y Twitter como @noticiaaldia o síguenos en nuestra página de Facebook Noticia al Día.

 

F. Reyes

Fotografía: José López

Noticia al Día