Un día como hoy, el 21 de mayo de 1863, se marcó un hito definitivo en el mapa religioso mundial. En la localidad de Battle Creek, en el estado de Míchigan (Estados Unidos), un grupo de 30 pastores de origen evangélico se reunió con un propósito firme: organizar formalmente lo que hoy conocemos como la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
El movimiento no nació de la nada. Los fundadores se basaron firmemente en las profecías y "visiones" de Ellen White, una joven mística que para ese momento tenía apenas 35 años de edad. White se convertiría en una de las figuras más influyentes de la literatura espiritual estadounidense, guiando los pilares de esta nueva denominación.
Datos curiosos de este nacimiento:
- Raíces evangélicas: Los primeros miembros provenían mayoritariamente del movimiento millerita (bautistas, metodistas y otras ramas evangélicas).
- El gran motor: Las visiones de Ellen White impulsaron un fuerte enfoque en la salud, la educación y la observancia del sábado como día de reposo.
- Impacto global: Lo que comenzó con solo 30 pastores en un pequeño pueblo de Míchigan, hoy cuenta con más de 22 millones de miembros en todo el mundo.
Una fecha que transformó la fe de millones de personas y que hoy celebra más de siglo y medio de legado.