Casanova el hombre de las conquistas amorosas murió un 4 de junio

Casanova el hombre de las conquistas amorosas murió un 4 de junio

 

 

Casanova el conquistador

Casanova el conquistador

Giacomo Girolamo Casanova (Venecia; 2 de abril de 1725 – Dux, actual Duchcov, Bohemia; 4 de junio de 1798) fue un aventurero, libertino, historiador, escritor, diplomático, jurista, violonchelista, filósofo, matemático, bibliotecario y agente secreto italiano, hermano de los pintores Giovanni Battista Casanova (1730-1795) y Francesco Casanova (1727-1802).

Se le conoce sobre todo como arquetipo del libertino seductor, del que se han contado 132 conquistas amorosas.​ Su obra principal fue una vasta autobiografía, la Histoire de ma vie, conocida también como Memorias de Casanova, escrita en francés porque entonces era el idioma más conocido y hablado en Europa, como acontece en el siglo XX con el inglés.

Con 21 años su madre lo envió a Roma para que entrase al servicio del cardenal Acquaviva, embajador de España ante la Santa Sede; pero eso no le impidió continuar sus escarceos amorosos, algo que sería perdonable de no ser por su imprudencia (ocultó en el palazzo de la Plaza de España, residencia oficial del cardenal, a una chica escapada de su casa); de nuevo es expulsado y a partir de este hecho empiezan sus grandes viajes, vagabundeos y aventuras, nomadeando por toda Europa. En esta primera etapa pasa por Corfú y Constantinopla, para luego volver a Venecia y hacerse soldado y violinista, aunque se cansó pronto de este oficio. Sus affaires son continuos allá por donde va.

Su inteligencia y amplios conocimientos le hicieron pasar por médico ante un patricio veneciano (Matteo Bragadin). Casanova logró curarlo de un reciente infarto y consiguió que le entregara una gran suma de dinero, que aprovechó para iniciarse en la magia y la cábala, materias por las que siempre mantuvo curiosidad, a pesar de no creer un ápice en las mismas y ser como siempre fue un descreído libertino. Pero llegó a los oídos de la Inquisición que poseía libros prohibidos y se vio obligado a huir de Venecia. Llegado a Ancona en febrero de 1744, y constreñido a pasar la cuarentena en el lazareto, tuvo allí una relación con una esclava griega y luego vivió una de sus más extrañas aventuras al enamorarse (hasta el punto en que se podía enamorar un libertino) de un eunuco o castrato, Bellino, convencido de que se trataba en realidad de una mujer, algo que en efecto resultó ser, pues era una muchacha, Teresa, que había fingido serlo para sobrevivir huérfana como cantante en el teatro de la Iglesia, donde estaba prohibida la actuación de mujeres. Entre 1749 y 1752, recorrió Milán, Cremona, Cesena, Parma, de nuevo Milán, Génova, Lyon, París y Dresde. En esta época se hizo pasar por financiero, diplomático, ocultista, publicista y a fin de cuentas charlatán, frecuentando las mesas de juego e ingresando en la Masonería francesa; entre otras mujeres, conoció a Henriette, con la que llegó a estar nueve meses relacionado, algo desacostumbrado en él, pero de la que se separó, aunque ella siempre lo tuvo presente y en varias ocasiones mandó que lo cuidaran cuando estaba enfermo.

En 1753 vuelve a Venecia y en 1755 es arrestado y encarcelado en los Piombi, o prisión de los ‘Plomos’ por impiedad y prácticas mágicas y esotéricas. Un año después se escapó increíblemente, acompañado de un monje que conoció en prisión. Su largo exilio durará 18 años. Primero marchó a París, donde se codeó con Luis XV, Madame de Pompadour y su corte. Tuvo gran confianza por parte de los reyes y se le atribuye la invención de la lotería estatal francesa en 1757, involucrando en ella a gran número de celebridades y personas notables, además de realizar diversas misiones secretas y visitar a Voltaire, con quien no llegó a cuajar una amistad por diferencias esenciales de pensamiento político. Por supuesto, intentó desacreditar a un personaje muy semejante a él, el ocultista y aventurero Conde de Saint Germain. Por doquiera pasaba despertaba la curiosidad. Sin embargo, no desaparecían sus chanchullos. Cometió un fraude en un negocio textil y falsificó letras de cambio. De nuevo huye y vagabundea por Europa; el motivo de tantos cambios de residencia suele ser siempre el mismo: unas cartas que denuncian sus actividades y motivan su proceso de expulsión por las autoridades, a lo que él se anticipa siempre inteligentemente, antes de que se le cierren las puertas.

Casanova narra sus aventuras con un tono de aparente ligereza y cinismo, siempre con inusitado humor, desvergüenza y desfachatez; se inventó un alter ego con título nobiliario y pasó a llamarse Chevalier de Seingalt. Poco después apareció por Zúrich donde se enclaustra en una abadía; en Roma recibe una condecoración del papa Clemente XIII; deja embelesado a Federico II el Grande de Prusia, quien llegó a ofrecerle, escribió, el mando de los cadetes de su ejército, conoce a Catalina la Grande en San Petersburgo y, cuando va a Polonia, elabora una historia acerca de la violencia política en ese país; estuvo también en Inglaterra y pasó a España con la esperanza de obtener un puesto en la administración de Carlos III; en Madrid critica la Repoblación de Sierra Morena hecha por Pablo de Olavide con colonos suizos y alemanes, se molesta por el clericalismo desaforado del país y en Barcelona es arrestado en la cárcel durante 42 días por un affaire con la esposa del Capitán General del ejército (1768). En fin, pasa de la conversación con Voltaire y Rousseau a los tratos con rufianes y prostitutas, y de la amistad del general Aleksandr Suvórov y la de otro gran aventurero y ocultista, el conde Alessandro di Cagliostro (contra el que escribirá más tarde el Soliloquio de un pensador, 1786) a las riñas tabernarias.

Deambula ahora por Italia, en donde tiene más escarceos amorosos, y visita por segunda vez a su hija Leonilda en Nápoles. Ella está casada con un noble masón por el cual Casanova tiene gran simpatía, ya que él también era masón. Como el noble no puede darle un hijo a su esposa ya que está gravemente afectado por la gota, le pide a Casanova que se acueste con ella (sin saber que es el padre). Así pasan unas semanas en la casa de campo del noble en donde tiene affaires con una de las doncellas con el propósito de disimular sus movimientos en la casa, con Leonilda y con Lucrezia (la madre de su hija y suegra del noble).

En 1771 se decanta por escribir una obra llamada Lana caprina, que cuenta las divagaciones de dos profesores universitarios sobre si la capacidad de razonamiento de las mujeres está afectada por el útero, y en 1775 empieza a traducir en octavas reales la Ilíada de Homero, trabajo que interrumpió en 1778 en el canto XVII. En 1776 fallece su madre en Dresde. Para poder volver de nuevo a su Venecia natal le piden cumplir una misión diplomática a favor de la ciudad y apoya su pretensión escribiendo además una refutación de la Histoire du gouvernement de Venice de Amelot de la Houssaye para ganarse al Dogo y al fin consienten en perdonarle la fuga de años antes a cambio de actuar como espía para la Inquisición; regresa pues en 1774, aunque no delata a nadie y sus informes son deliberadamente elípticos; en 1779 publica su Scrutinio del libro Egloges de M. Voltaire par differents autours; tiene entonces lugar su célebre duelo con el príncipe polaco Braniski tras ser insultado por este en los camerinos de un teatro andando por medio dos bailarinas; lo narra en su obra El duelo, escrita en italiano en 1780; en ese mismo año inicia su vida marital con la costurera Francesca Buschini e inicia la publicación de sus Opuscoli miscellanei; además prueba fortuna como empresario teatral y publica la revista Le Messager de Thalie. En 1781 los inquisidores prescinden de sus servicios, aunque lo contratan para asuntos puntuales. Sin embargo, otra vez es expulsado por vengarse de una acusación por deudas de un noble llamado Carlo Grimani al publicar contra él un libelo en 1782 (Nè amore, nè donne ovvero la Stalla ripulita) en donde decía que este era hijo ilegítimo, y de nuevo marcha al exilio en 1783 hacia Trieste.

 

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