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Noticia al Dia

Un padrino debe vivir los cuatro pilares de la vida cristiana: La vida moral, La vida de oración, la doctrina y sacramentos

Ser elegido padrino de un sacramento implica asumir un compromiso de acompañamiento espiritual a un ahijado para ayudarlo a mantener y crecer en su fe.Cuando alguien escoge un padrino le está diciendo: ‘Tengo tanto cariño por ti, tanta confianza en ti que te comparto mi paternidad, mi maternidad para que me ayudes a que la vida cristiana de mi hijo se cumpla”,asegura el sacerdote mexicano Luis Fernando Valdés, doctor en Teología por la Universidad de Navarra (España).

A su juicio esta responsabilidad adquiere un significado especial en los sacramentos del Bautismo, la Primera Comunión y la Confirmación, que, según el Catecismo de la Iglesia Católica, “ponen los fundamentos de toda vida cristiana”.

En entrevista con ACI Prensa, el sacerdote explicó que la figura del padrino responde a una realidad humana, ya que “todos necesitamos ayuda para conseguir las altas metas de nuestra vida”.

Así como una persona recibe apoyo para alcanzar objetivos académicos o profesionales, el sacerdote indicó que “la Iglesia, con una tradición de siglos, pone esta gran costumbre de los padrinos también para la vida espiritual, porque todos requerimos de esta ayuda”.

A partir de esta reflexión, compartió algunas recomendaciones para quienes desean desempeñar mejor esta misión y fortalecer el vínculo con sus ahijados.

La misión es ayudar

Para la iglesia católica el primer paso consiste en entender que ser padrino consiste en “ayudar a sus ahijados a recibir y cultivar una vida nueva” la cual señaló, sólo “nace del encuentro con Cristo”. El objetivo del padrino es ayudar a que el ahijado crezca en esa identidad cristiana.


El sacerdote asegura que “nadie da lo que no tiene”. Por ello insistió en que “la primera tarea de aquel que acepta ser padrino es él mismo”. Invita a vivir los cuatro pilares del catecismo de la iglesia católica: “doctrina, sacramentos, vida moral y vida de oración”.

“Esa es la gran tarea de los padrinos: formarse ellos para después ayudar a que sus ahijados conozcan estos cuatro pilares que son los que van a configurar con Cristo en la Iglesia”, afirmó.
Otro consejo del sacerdote es que los padrinos procuren ser personas de sacramentos, es decir, que asistan a misa los domingos y fiestas de precepto, se confiesen con frecuencia y que “vivan en gracia, que lleven una vida cristiana”.

Reconoció que ser padrino exige un compromiso constante y los invitó a revisar periódicamente su propia vida espiritual y cuestionarse si se está viviendo conforme a los cuatro pilares de la vida cristiana.

No escoger sólo a los amigos
Su último consejo está dirigido a los padres de familia. El P. Valdés recordó que la elección de un padrino “no es simplemente para parecer que el otro es más mi amigo del alma”, sino que es un compromiso en el que una persona “comparte su paternidad y maternidad con una finalidad específica”.

“Cuando alguien escoge un padrino le está diciendo: ‘Tengo tanto cariño por ti, tanta confianza en ti que te comparto mi paternidad, mi maternidad para que me ayudes a que la vida cristiana de mi hijo se cumpla”, afirmó

AciPrensa

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