¿Te gusta enterrar los pies en la arena? Eres ecosexual

¿Te gusta enterrar los pies en la arena? Eres ecosexual

¿Te gusta enterrar los pies en la arena? Eres ecosexual

Si hablas con cariño a las plantas, te gusta nadar sin ropa y sientes placer al caminar descalzo por la grama o arena, puede que seas ecosexual sin saberlo.

La Ecosexualidad o sexo ecológico es un movimiento artístico y activista que consiste en mantener relaciones sexuales, no necesariamente genitales, con los cinco sentidos en comunión con la naturaleza o incluso con ella.

Más de una década atrás se dio a conocer la ecosexualidad gracias a las creadoras de termino las artistas Elizabeth Stephens y Annie Sprinkle, quienes redactaron una declaración conocida como ‘Manifiesto sexual’, en el que explican los propósitos de esta práctica y quien es la persona ecosexual.

En uno de los apartados del manifiesto, se declara que “somos acuófilos, terrófilos, pirófilos y aerófilos. Sin pudor masajeamos la tierra con nuestros pies y hablamos eróticamente con las plantas… hacemos el amor con la Tierra a través de nuestros sentidos. Celebramos nuestro punto E”.

Nadar desnudos, adorar al Sol, observar las estrellas, acariciar las rocas, disfrutar de las cascadas, es parte de los actos de cuando hacemos el amor a la Tierra a través de nuestros sentidos.

 

 

Mantener la conexión con la naturaleza a través del nudismo, tal como vinimos al mundo, al parecer, permite entrar en mayor contacto con los elementos del medio y disfrutar el placer de revolcar su cuerpo en la tierra, el pasto y la humedad de las plantas.

La ecosexualidad también puede llevar a un disfrute en pareja, ya sea teniendo sexo en lugares naturales como el mar, dunas o el campo, así como utilizando productos que no contengan sustancias tóxicas ni dañen el medio ambiente.

Entre 2016 y 2017, la ecosexualidad vivió un verdadero boom cuando sus representantes organizaron los famosos ‘Ecosexual Bathhouse’, una especie de instalación artística que proponía al público probar el ecosexo.

La idea era dar a probar a las personas una experiencia ecosexual, interactuando con objetos provenientes de la naturaleza. La instalación fue situada en el Jardín Botánico de Melbourne en Australia, además de ser presentada en el Festival Santarcangelo de Italia y en el Forum del Futuro 2017 en Portugal.

El sexo vende, por lo que, si tenemos una motivación erótica para la conservación permanente de nuestro medio ambiente, entonces quizás el interés sería lo suficientemente alto como para fomentar la acción global.

 

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Luis Fernando Herrera

Noticia al Día