Renunció el Señor Ministro, ayer, en el Teatro Baralt

Renunció el Señor Ministro, ayer, en el Teatro Baralt

Renunció el Señor Ministro, ayer, en el Teatro Baralt. Foto: Cortesía Teatro Baralt

Teorema Producciones presentó, en la intimidad exquisita de la sala Sergio Antillano del Teatro Baralt, la lectura dramatizada de la obra de Lolimar Suárez, quien también dirige y actúa, junto con Arnaldo Pirela y el debutante Livio de los Ríos. Noticia Al Día ofrece, en exclusiva, la reseña del actor y periodista, Alexis Blanco. Las imágenes son de Iván Ocando, vía Teatro Baralt.

SEÑOR MINISTRO…Hacer un esfuerzo mínimo para estar, puntual, cuatro de la tarde del jueves 25 de noviembre de 2021, en el muy mío teatro de teatros, el Teatro Baralt (el Bellas Artes y el Lía Bermúdez son sus hijos putativos e igualmente muy míos de mí), por el gratísimo placer de mirar y escuchar y advertir el contenido estético de una obra en ciernes, representa un sentimiento superior por este oficio de duendes y alquimias intensas.

Lolimar Suárez Ayala me convidó por las redes para participar como público respetable público en esta experiencia que, de entrada nos ha emocionado hasta el tuétano…Ella misma nos aclaró que se trata de su cuarto ejercicio de dirección de su propia obra: anteriormente hizo la angustiante Piso Cinco, la cual hizo en 2011 con el Teatro Estable de LUZ; luego Amigas, con Mexi de Donato como invitada de aquel proyecto; mas adelante estrenó Rouge Cabaret, con las excelsas Sol Sosa y Norka Valladares.

 

Foto: Cortesía Teatro Baralt

Foto: Cortesía Teatro Baralt

 

Luego esta el regocijo de presentir, sobre el precioso escenario dibujado por Francisco Hung, digo, en la sala Sergio Antillano, el grandioso talento actoral del maestro Arnaldo Pirela, un escribiente de lujo para su contraparte, un personaje de grandes vuelos, ese burócrata muy bien formado académicamente (el teatro de Lolimar es tan noble y lúcido que permite estas aparentes contradicciones de y en la vida real) que prepara su renuncia irrevocable.

Aquí debo anunciar a la comunidad teatral de Maracaibo que ha debutado en la escena, con seguridad un poco tardío, un talento natural, un artista de quien conocemos mejor sus prodigiosas dotes académicas antes que estas cualidades excelentes como intérprete. Hablo de mi amigo de media vida, Livio de los Ríos. Un grato descubrimiento actoral. Dice bien, se mueve con fluidez y gracia, piensa y transmite, digo, actúa con naturalidad impresionante. Daniel Sega Newman, joven astrofísico que está de visita en su ciudad natal, fue a ver al viejo amigo de su familia y extendía su compartida impresión acerca de quien pareciera tener media vida en los escenarios.

Estupendas interpretaciones las de Suárez, Pirela y De los Ríos, en una producción de Teorema, institución que siempre transita por buenos caminos escénicos, para bien de la villa cósmica.

 

Foto: Cortesía Teatro Baralt

Foto: Cortesía Teatro Baralt

Foto: Cortesía Teatro Baralt

 

El azar y la belleza determinan buena parte de nuestra experiencia como espectador y entonces disfruté mucho en la función de estreno, de la contigüidad de la rectora de mi muy querida Alma Máter, mi Universidad del Zulia, quiero decir que me gustó compartir la lectura dramatizada de la pieza con mi bienamada rectora, Judith Aular de Durán, quien al igual que nosotros disfrutó el alarde de ironía y sarcasmo sutil, digo, del humor implícito en un texto al que sólo le falta terminar de redondearse como espectáculo integral, digo, su puesta en escena definitiva, también concebida por Lolimar Suárez, de cuya presencia actoral mejor hago comentario aparte, dadas las espléndidas notas comentadas por colegas suyos muy queridos, como Mary Franco, Henry Semprún, Juan Carlos Quintino o Leonardo Isea: una actriz con duende sumo.

Ella hace el papel de Malibú Pereira, una desopilante trabajadora del ministerio del interior, quien no solo reparte café Premium o de los otros, según el gusto, interés y jerarquía de los ppr ella muy bien servidos. Ella es personaje clave, dado que personifica el runrún, el correveydile, el verguero y el brollo de pasillo que nunca se ve pero aue se siente en toda estructura burocrática que se respete. Con harta picardía, Malibú (“si me decís que es nombre de playa me voy pa’l coño”, advierte al funcionario) llama la atención acerca de la agitación política que sucede allá afuera y que podría ser el motivo de la renuncia de marras.

Cuando concluyó la lectura, las palabras introductorias de Viviana Márquez, productora del Teatro Baralt quedaron patentadas: en Maracaibo continúa desarrollándose un quehacer teatral con sello propio, léase, con dramaturgia propia.

 

Foto: Cortesía Teatro Baralt

Foto: Cortesía Teatro Baralt

Foto: Cortesía Teatro Baralt

 

En este punto, wikipedia, quién asistió también a la cita teatral, quizás en compañía de Freddy Marín y Marvin Pirela, eso no lo podría precisar ahora, nos susurraba al oído biomante:

“Dramaturgia (del griego δραματουργία) es la acción y efecto de crear, componer, escenificar y representar un drama, convirtiéndolo en espectáculo teatral. El término se aplica no solo al teatro sino a otros espectáculos de las artes escénicas, como la danza, la ópera o el circo.”.

Aún no es Señor Ministro ese espectáculo total que sin duda ronda la mente esclarecida de la dramaturga y directora. Pero que cuente con los elementos fundamentales para concretarlo de manera definitiva ya es un hecho loable y definitivo. Quizás no esté dejando mucho para cuando ese estreno suceda, pero lo que vi, el jueves por la tarde, me satisface y motiva.

Esta misma semana, por estas mismas redes, el crítico muy respetado por nosotros, maese Leonardo Azparren Jiménez, inquiría, a todo el teatro venezolano actual, su falta de preocupación por montar clásicos griegos…Sin ánimo de mezclar la gimnasia con la magnesia, y comprendiendo cabalmente lo que el catedrático Azparren está sugiriendo, quiero decirle que por acá nuestra dramaturgia está muy ocupada tratando los mismos temas (mutatis mutandis) que trataron los Sófocles, Eurípides, Esquilo o el comediógrafo Aristófanes. Digo, que nuestros dramaturgos o escritores de escena están produciendo muy buena poiesis, para que la reoresenten sus propios actores, escenógrafos y demás artistas y estetas involucrados. No ha de sonar como excusa sino como una profunda admonición de lo que está por venir: un teatro nuestro, desde el comienzo hasta el aplauso final, protagonizado por seres muy entrañados y que dialogan en idioma vos.

Eso nos anima y reconforta: reconocernos en las líneas de Lolimar Suárez Ayala, émula de los Shakespeare (el de Coriolano y Julio César), Moliere (el del Tartufo, representado antes por Pirela), en fin, los maestros dramaturgos con obras sustancialmente políticas, digo, los Brecht, Piscator, Vilar, Boal, Buenaventura, Rengifo, Santana, Semprún, Quero, Oliver, Suárez…De eso se trata esa visión revolucionaria de la que apenas vamos aprendiendo a leer, digo, reseñar…

 

Foto: Cortesía Teatro Baralt

Foto: Cortesía Teatro Baralt

 

 

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Alexis Blanco