Un video que desborda identidad y gracia se ha viralizado en Instagram. Titulado “Pa’ Maracaibo me voy”, el material captura paso a paso la espontaneidad de un pequeño que, entre juegos y ocurrencias, nos regala una radiografía perfecta de lo que significa ser zuliano: amar a su tierra por encima de cualquier termómetro.
La escena es pura complicidad hogareña. Mientras su mamá se lava las manos, el niño entra y sale de la habitación, abriendo y cerrando la puerta con esa energía inagotable de la infancia. “Cuando llegues a Maracaibo tienes que cantar: Pa’ Maracaibo…”, le dice ella, y él, con un gesto "cuchi" y una seguridad que enamora, completa el verso: “¡Me voy!”.
El "secreto" al oído y el drama del desierto
El momento cumbre llega cuando la madre lo llama para confiarle un secreto. El niño, curioso, pega su orejita y recibe la "advertencia" sobre la capital zuliana: “Allá hay mucho calor y mucho sol”.
Es ahí donde el video se vuelve oro puro. La cara del niño cambia por completo: frunce el ceño, arruga la nariz y hace una mueca de negación que muestra su asombro ante la idea de un lugar sin frío. Al enterarse de que el sol no da tregua, el pequeño se mete en el papel de su vida: dramatiza como si estuviera perdido en medio de las dunas del desierto, arrastrando las palabras y exclamando con una sed imaginaria: “¡Quiero agua, quiero agua!”
Para calmar su "sufrimiento" actoral, su madre le recuerda el gran premio: “Allá vas a tomar bastante panela con limón, el jugo que te gusta”. Al escuchar esto, el drama se transforma en una risa contagiosa. El niño acepta el trato con una picardía única, confirmando que, mientras haya un vaso de jugo bien frío y el amor de su gente, el calor de Maracaibo es solo un detalle más.
Este video es un homenaje al orgullo por el gentilicio. Nos recuerda que ser de aquí es un sentimiento que se hereda y que se celebra con alegría, incluso cuando el sol nos obliga a pedir agua a gritos. ¡Un zuliano nace donde quiere, pero nunca olvida el sabor de su tierra!
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