La transición política en Venezuela vuelve a escena con un nuevo intento de diálogo, esta vez impulsado bajo la supervisión de Estados Unidos.
El proceso, liderado por Dinorah Figuera y Jorge Rodríguez, se instala en un contexto de tensiones internas y con la expectativa de lograr reformas institucionales verificables, incluyendo la liberación de presos políticos y la reconstrucción de garantías electorales.
Estados Unidos detalló que la agenda de trabajo incluye la reconstrucción de las instituciones democráticas, el fortalecimiento del Consejo Nacional Electoral (CNE), la recuperación de garantías para la participación política y la protección de las libertades civiles, esenciales para un debate abierto.
En este dialogo participan Dinorah Figuera, invitada por el Departamento de Estado estadounidense, y quien fue recibida en Caracas el pasado 18 de junio y designó junto a Jorge Rodríguez una mesa “política paritaria” destinada a fortalecer la democracia, consolidar la paz y perfilar un futuro común.
La expectativa estaría girando en torno a un cronograma electoral presidencial claro y a la reconstrucción real de las instituciones. Aunque los nombres de todos los delegados no se han hecho públicos, se prevé que Figuera esté acompañada por ex diputados del Parlamento de 2015, como Jorge Millán, Marco Aurelio Quiñones y Juan Miguel Matheus, según informó el movimiento Unión y Cambio. En el lado oficialista, el principal interlocutor es el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Hasta ahora, el resto de integrantes oficialistas sigue sin confirmarse.
Desde el oficialismo, el secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, anticipó que uno de los principales pedidos del Gobierno será el levantamiento de las sanciones internacionales que pesan sobre el país. El respaldo internacional se expresó con la declaración del Departamento de Estado, que calificó el diálogo como “un paso crucial en la reconciliación política y la recuperación” de Venezuela, especialmente tras los recientes terremotos que agravaron la situación humanitaria.
Mientras que entre los partidos opositores, Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo manifetaron su apoyo a la iniciativa, mientras que sectores como Acción Democrática criticaron la designación de Figuera. La coordinación de la PUD, por su parte, aún no fijó una postura oficial.

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